10/05/2018

Arquitectura y urbanismo para el medio ambiente

Vista de la barriada de El Carmen . Beatriz González Sancho

El nivel de insolación condiciona aspectos físicos como la luz, la temperatura, o el nivel de humedad relativa, entre otros. También aspectos biológicos como el crecimiento de las plantas y, por tanto, la diversidad vegetal y animal. Indirectamente, incluso se puede deducir que los niveles de insolación altos permiten la percepción de vistas o al menos paisajes de cierta extensión, dado que existe el espacio suficiente para que ésta llegue a nuestra fachada en cantidad y tiempo suficiente. Incluso, en términos psicológicos, la luz, el clima, la vegetación, el canto de las aves o el paisaje, contribuyen a configurar un clima personal y social próximo a sentimientos y emociones positivas respecto de la existencia particular y la vida en general.

En un clima determinado, el nivel de insolación de una vivienda, de una calle o una plaza, depende en primera instancia de su orientación y altura respecto al sol y el suelo, y en segundo lugar, de las sombras que sobre ellos se proyecten. 

Podemos ver cómo un solo, aunque importante, factor físico, es capaz de determinar en gran medida las potenciales características del medio ambiente urbano, e incluso influir en la existencia de las personas que viven en él, pero también como a la vez puede verse condicionado por una sencilla sombra. 

Sirva este ejemplo como paradigma del efecto cascada que sobre el medio ambiente urbano y humano poseen los factores extrínsecos e intrínsecos que intervienen en la configuración ambiental de cualquier región urbana, en este caso una barriada.