21/12/2017

El debate abierto sobre el patrimonio contemporáneo

Visión de El Carmen . Plácido González Martínez

La discusión sobre el siglo XX ocupa un lugar preferente en el debate actual sobre el patrimonio. Como quedó marcado en las sesiones del reciente congreso ICOMOS en Nueva Delhi (India), y en palabras de su antiguo presidente, Gustavo Araoz, es poco menos que una de las Cajas de Pandora del patrimonio, en términos de complejidad conceptual y envergadura material. Frente a esta cuestión, posturas tradicionalistas presentes en el Congreso siguen defendiendo una visión jerárquica; esto es, prolongar la atención sobre las manifestaciones más recientes de la cultura señalando sus muestras más destacadas. El resultado sería una colección de ‘grandes éxitos’ del siglo XX; generalmente correspondiente a la obra de los ‘grandes maestros’ en los ‘lugares centrales’ de la globalidad.
 

Experiencias como la de El Carmen demuestran precisamente la pertinencia de una visión contraria a tales lecturas elitistas del siglo pasado. Reconociendo la dificultad del reto de aproximarnos a la cultura de masas, sea referida a los medios de comunicación, al arte o a la arquitectura, es necesario reivindicar una lectura ideológica de la misma. Tal lectura pondrá de manifiesto cómo, a lo largo del siglo XX, las aspiraciones universalistas de progreso fueron un común denominador para la arquitectura y el urbanismo de la vivienda social en contextos geográficos enormemente diversos; desde Norteamérica a América Latina; desde Europa a África, Asia y Oceanía.

De tal manera, reivindicaremos la condición vanguardista de experiencias situadas en las periferias culturales y urbanas de Occidente, como auténticos campos de ensayo de una modernidad declaradamente experimental. Tal es el caso de la vivienda social, en su condición de hábitat moderno en constante evolución, interpretada como proceso susceptible de mejora y perfeccionamiento. En ese sentido, nada más indicativo que la diferencia entre la belleza desolada del Capitolio de Chandigarh, obra de Le Corbusier incluida en la Lista de Patrimonio Mundial, y la vitalidad de su tejido residencial cotidiano, diseñado por Jane Drew y Maxwell Fry. 

El reto, pues, va mucho más allá de cómo proteger, hasta cómo ofrecer continuidad a la riqueza de relaciones que a todos los niveles empezaron a desarrollarse en los barrios, ciudades y pueblos del siglo XX una vez fueron habitados.