11/10/2017

Ser antropóloga y no saber de huesos

Velá de Santa Ana . Raquel Almodóvar

Hubo un tiempo en Europa en el que la expectación por la publicación del último libro antropológico era casi tan abrumadora como lo puede ser hoy una película de estreno un buen viernes de cine. La Rama Dorada fue el primer Best seller de la Antropología que circuló por el viejo continente en la última década del siglo XIX. James G. Frazer, escocés, su autor, conquistó los corazones europeos describiendo y comparando mitos y religiones antiguas y modernas.

Treinta años antes de la publicación del libro de Frazer, la Antropología fue introducida en nuestro país por una parte imprescindible de la vanguardia científica del siglo XIX español y andaluz, Machado Núñez y Machado Álvarez, junto con otras figuras de relevancia del círculo científico de la Sevilla de la segunda mitad del siglo XIX. Machado Álvarez fundó una Antropología andaluza que consistió en reivindicar el punto de vista de aquellas y aquellos que nunca aparecen en la Historia.

En las primeras décadas del siglo XX, el objeto de estudio de la Antropología cambió de escenario, hubo de mudarse de los lugares recónditos y paradisíacos, y poco a poco, con el paso de los años y las teorías, la Antropología, o una parte de ella, fue ubicándose en la realidad de lo cercano, en las preocupaciones de la comunidad en la que viven antropólogas y antropólogos.

Así pues, la Antropología en el proyecto _re-Habitar tiene un único y exclusivo fin: el relato de la vida de las vecinas y vecinos que construyen cotidianamente El Carmen de Triana.