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El patrimonio minero andaluz. El futuro de un pasado

Bien fuera por la actividad minera desarrollada en la faja pirítica durante milenios, bien por otros motivos relacionados con la actividad industrial más reciente, las aguas del río Tinto fueron consideradas muertas durante años. El intenso color rojo de las aguas, su extrema acidez y la alta concentración en elementos metálicos evitaron dirigir esfuerzos en comprender el posible origen químico de este extraño sistema natural, los cuales fueron, por el contrario, utilizados para impulsar esfuerzos ambientales en la corrección química de sus aguas. Sin embargo, un grupo de investigadores y estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid que iniciaron a finales de los ochenta el estudio de los posibles microorganismos que allí habitaran, descubrieron con sorpresa que el área fuente del río Tinto algergaba una comunidad de microbios muy diversa, resultado inconsistente con un ambiente supuestamente degradado. Estudios posteriores de la microbiología y química del agua en los noventa empezaron a evidenciar que gran parte de las condiciones de extrema acidez alcanzadas en el río eran originadas por la actividad de ciertos microorganismos que son capaces de sobrevivir oxidando los sulfuros metálicos, como la pirita, que conforman parte del basamento de la cuenca minera y que han sido fuente de su riqueza. En efecto, la oxidación de la pirita por microbios quimiolitótrofos, como así se definen, produce la generación de una solución ácida con alta concentración en hierro oxidado, que es la sustancia que da el color característico al río Tinto.

Sin embargo, una prueba definitiva de la naturalidad del sistema extremo del río Tinto fue aportada mucho antes por un geólogo británico, J. Phillips, que en 1881 investigó los depósitos de óxidos de hierro o gossan situados en los alrededores de la localidad de Ríotinto. Los estudios realizados por este científico permitieron conocer que los óxidos se formaron en ambientes lacustres con alto contenido en hierro. Teniendo en cuenta que los depósitos de hierro sedimentario se generaron en condiciones semejantes a las que hoy dia se observan en el río, y que su edad es mayor a la ocupación de la cuenca minera por la humanidad, se puede concluir que el sistema extremo del río Tinto es una ambiente natural, si bien modificado recientemente por el hombre, que refleja la notable diversidad de hábitats del planeta en que vivimos.

Estas circunstancias han planteado la posibilidad de llevar a cabo estudios comparativos con Marte, un planeta en el que el hierro es ubicuo y ha tenido gran cantidad de agua superficial en diferentes momentos de su historia geológica. En este sentido, un grupo de científicos del Centro de Astrobiología (CAB), centro mixto CSIC-INTA, comenzaron a buscar características geológicas comunes entre la cuenca del río Tinto y algunas regiones de Marte, que permitieran inferir la utilidad de este sistema terrestre para la exploración del planeta rojo. Lógicamente no se pueden generalizar condiciones ambientales de una área muy localizada en la Tierra respecto a Marte, cuyas condiciones atmosféricas globales actuales distan, además, mucho de las terrestres. Dicho de otra forma, el río Tinto no es Marte. En primer lugar, el planeta rojo no tiene agua disponible para mantener un sistema semejante al del río Tinto en su superficie. En segundo lugar, un río no es un planeta y no debe ser utilizado para entender su dinámica global externa, la cual emerge de la interacción de una gran diversidad de ambientes superficiales.

Durante el estudio comparativo entre algunas cuencas sedimentarias marcianas y el río Tinto, científicos de la NASA, usando datos procedentes de la sonda Mars Global Surveyor que lleva orbitando Marte hace 5 años, descubrieron en Sinus Meridiani (región ecuatorial de Marte) depósitos de óxidos de hierro cuyas características mineralógicas parecían indicar un origen bajo una masa de agua líquida estable en tiempos primigenos. Este descubrimiento parecía conectar de forma directa al río Tinto con una región concreta, aunque extensa, de Marte por medio de los productos sedimentarios de ambos sistemas planetarios: los óxidos de hierro.

La confirmación reciente de la existencia de agua en el subsuelo de Marte ha abierto nuevas espectativas sobre la posible existencia de vida reciente o actual en hábitats crípticos bajo la superficie. Seguir el agua líquida en otros planetas es, posiblemente, buscar vida extraterrestre en el sitio mas favorable. Formas de vida quimiolitótrofas pueden habitar en el interior de planetas semejantes a la Tierra, ambientes que pueden llegar a ser muy estables durante millones de años, sin necesidad de recurrir a la luz solar para su supervivencia. Por ello, parte de la tecnología de exploración planetaria de Marte se está dirigiendo al desarrollo de instrumentación que sea capaz de encontrar agua y reconocer señales de posibles formas de vida que hayan podido sobrevivir en el subsuelo de Marte.

Como se ha indicado anteriormente, en el río Tinto se han reconocido organismos que no requieren luz solar para su supervivencia, sino depósitos minerales de cuya oxidación obtienen energía. Teniendo en cuenta estos aspectos el Instituto de Astrobiología de la NASA (NAI) y el CAB han focalizado sus esfuerzos en un proyecto de investigación llamado MARTE (Mars Analog Research And Technology Experiment) que llevará a cabo el sondeo del subsuelo del río Tinto para el desarrollo de tecnología de exploración subterránea que sea capaz de detectar vida en los hábitats hídricos ocultos. Sin embargo, el esfuerzo tecnológico no se está dirigiendo únicamente a la exploración planetaria del subsuelo. Diferentes laboratorios del CAB estan involucrados en la construcción de vehículos de exploración superficial o instrumentos de análsis mineralógico o microbiológico que utilizan como banco de pruebas el ambiente extremo del río Tinto.

La importancia científica del río Tinto no se limita únicamente a su dimensión planetaria. La existencia de organismos que habitan condiciones extremas plantea interesantes interrogantes sobre los limites de la vida, los cuales sostienen los pilares del concepto mismo de vida. Conocer como estos organismos se han adaptado a las condiciones de extrema acidez, determinar su diversidad, inferir la antigüedad de las vias metabólicas utilizadas para su supervivencia o entender el papel jugado por estas comunidades en la biosfera naciente terrestre hace más de 3000 millones de años son algunas de las importantes cuestiones que el río Tinto puede ayudar a comprender.

Índice Boletín 45


Referencias: FERNÁNDEZ REMOLAR, DAVID. El cauce fluvial de río Tinto y su interés en Astrobiología. En PH Nº 45. El patrimonio minero andaluz. El futuro de un pasado. Sección Información: Patrimonio Histórico Andaluz.

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