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El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar

El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar se encuentra situado en la parte más suboriental de la Península Ibérica, en la provincia de Almería. La primera impresión que se advierte en el visitante del Parque Natural Cabo de Gata?Níjar es la sorpresa, pero la sorpresa entendida como un "¿pero es posible que una zona tan árida como esta sea Parque Natural y Reserva de la Biosfera?". Conforme va adentrándose en estas inhóspitas tierras su sorpresa va tornando en admiración. La Naturaleza, ante todo, es supervivencia y las adaptaciones de la flora y la fauna del Cabo de Gata al clima subdesértico que "sufre", con el mayor número de horas de sol al año de toda Europa compartidas con la menor pluviosidad y un régimen de vientos destacables a lo largo del año, han convertido este Parque Natural uno de los más atractivos de la Europa semiárida. Pero, además, descubren también cómo el hombre ha sabido adaptarse a lo largo de la Historia a estas adversas condiciones, cómo ha sabido aprovechar al máximo los recursos que de esta tierra difícilmente se pueden obtener.

Cabo de Gata-Níjar fue el primer parque marítimo-terrestre peninsular. 38.000 hectáreas terrestres y 12.000 marítimas (1 milla marítima a lo largo de su costa) albergan distintos ecosistemas que podremos observar a lo largo de nuestro recorrido. El Parque comienza en la Rambla del Agua, Retamar, en su parte más occidental, y termina en la Punta del Santo, por encima de Carboneras. Son tres los municipios beneficiados por este Parque: Almería (9%), Níjar (70%) y Carboneras (21%).

Aljibe. Foto: Grupo J. 126

Es conveniente comenzar el recorrido por el Centro de Visitantes de Las Amoladeras, centro de interpretación de la naturaleza donde a través de una exposición interactiva y un video se explican las principales características del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (geología, fauna, flora, la franja marina, el uso tradicional de los recursos). Alberga también una Sala de Exposiciones en la que los artistas exponen sus visiones del parque (programa "El Parque a través del Arte"). En este centro se puede adquirir documentación y cartografía de la zona, además de información sobre itinerarios, rutas, playas, alojamientos, restaurantes y todo lo necesario para disfrutar de este espacio protegido al máximo. Este edificio forma parte de los equipamientos destinados a optimizar el uso público en todo el ámbito del Parque, junto con la red de miradores, observatorios, vivero, puntos de información, etc... realizados por la Consejería de Medio Ambiente para un conocimiento más profundo del medio.

Se encuentra situado en la Reserva Las Marinas-Amoladeras. La llanura costera donde nos encontramos pertenece a la bahía de Almería y esta formada por los aportes de las sierras de Gádor, Alhamilla y Cabo de Gata. Colonizada por matorrales espinosos, los azufaifos, proporcionan cobertura con su intrincado ramaje a otro tipo de plantas y numerosos animales, siendo, además, freno para las arenas que forman las dunas.

Hay otra zona bien diferenciada que podríamos denominar estepa litoral que colonizan plantas de menor porte, como los tomillares y albardines, catalogada como reserva integral de aves esteparias, entre las que destacan la alondra de dupont, el camachuelo trompetero o la terrera marismeña... Muy llamativa es una familia vegetal introducida en los años 50, los ágaves, sisal y henequén, para la producción de fibras vegetales.

Puesta de sol. Foto: J.M. Castro

A continuación debemos tomar la carretera hacia el sur, dirección a San Miguel de Cabo de Gata, pedanía que vive del turismo y la pesca artesanal (la única permitida en el parque a nivel profesional ? en cuanto a la pesca deportiva está permitida la pesca con caña desde la costa y desde embarcación, siempre respetando el número de capturas indicado por la legislación vigente y las medidas y pesos autorizados. La pesca submarina está prohibida en todo el ámbito del Parque Natural). Las poblaciones del Parque Natural surgen todas a partir del S.XVIII, al construirse una serie de edificios militares, baterías costeras y torres vigías, que dieron cierta seguridad a la zona y permitieron el asentamiento de pescadores de una manera estable. En el caso de San Miguel de Cabo de Gata podemos observar el Torreón edificado en 1756 bajo el reinado de Fernando VI.

La playa de Cabo de Gata es la más extensa del Parque, formada por varias playas comprende mas de siete kilómetros de costa. Paralela a ella, separadas por una franja dunar y la carretera del faro, se encuentra la lámina de aguas salobres que constituyen las Salinas de Cabo de Gata, albuferas naturales que ya fueron explotadas por los fenicios y posteriormente por los romanos, que las canalizaron y utilizaron de forma industrial. Actualmente siguen en explotación y conviven con una reserva integral de aves limícolas.

En estos charcones descansan en sus migraciones casi un centenar de especies distintas de aves, otras, sedentarias, pasan todo el año. El flamenco rosado, la avoceta, el chorlitejo... son un gran atractivo para el visitante del parque. La vegetación que encontramos alrededor de las salinas está altamente especializada en medios salinos y proporciona cobertura suficiente para la nidificación de varias especies de aves.

Flamencos. Foto: J.M. Castro

Uno de los edificios mas emblemáticos del parque es la iglesia del poblado salinero, construida hacia 1907, que funde su figura entre los montones de sal y el intenso azul del mar y del cielo de cabo de gata.

Limítrofe a las salinas se encuentra la pequeña población de La almadraba de Monteleva, que ha tomado su nombre del arte de pesca que se montaba frente a su costa y que servia para capturar atunes en sus épocas de migración.

Iglesia de un poblado salinero. Foto: J.M. Castro

Por la serpenteante carretera del acantilado, y dejando a la derecha la pedanía de La Fabriquilla, antigua fundición del mineral de hierro que extraían de las minas de la Sierra de Cabo de Gata, nos introducimos en la sierra volcánica y accedemos al faro de Cabo de Gata, construido sobre la antigua batería costera de San Francisco de Paula.

El faro, del siglo XIX, avisaba, y avisa, a los navegantes de la intrincada costa del Cabo de las Agatas, nombre por el que se le conocía (y reconocía) antiguamente (y que por economía de la lengua ha llegado a nuestros días como cabo de Gata). Desde el mirador podemos observar el arrecife de Las Sirenas, antiguo hábitat de la foca monje, sirena del Mediterráneo, hoy extinguida de nuestras costas.

Paisaje costero y playa. Foto: J.M. Castro

La Sierra de Cabo de Gata es un espléndido edificio volcánico cuya formación se produce a lo largo de cuatro fases de emisión hace entre 12 y 17 millones de años. Discurre paralela al mar a lo largo de treinta kilómetros, alternando acantilados de más de cien metros de altura con pequeñas calas, playas y bahías que coinciden con terminaciones de barrancos y ramblas. Paisajísticamente hablando, la sierra es espectacular, sobre todo el litoral. En la modelación del terreno han influido factores distintos que han dado lugar a grandes contrastes de formas y colores. Las distintas épocas de emisión de material volcánico, el régimen de vientos, el embate marino, las lluvias torrenciales... han dado como resultado estructuras de tipo cornisa, acantilados a plomo, disyunciones columnares, ramblas que cicatrizan el terreno... La flora que encontramos es de extraordinaria riqueza y gran diversidad. La diversidad del suelo y la orientación o disposición con respecto al sol condicionan la presencia y abundancia de algunas especies. Encontramos formaciones vegetales de matorrales y tomillares de gran personalidad así como varios endemismos comarcales. Aulaga morisca, lentisco, acebuche, esparragueras, esparto, cornical, coscoja, cantueso, harto, espino... y la Palma enana o Palmito, única palmera autóctona europea, símbolo del Parque Natural.

54 especies animales entre anfibios, reptiles, mamíferos y aves encuentran su habitat en la sierra. Entre ellos destacaremos el lagarto ocelado, la víbora hocicuda, erizo moruno, águila perdicera, el zorro, collalba negra.

Lagarto ocelado. Foto: J.M. Castro

Al sur de la sierra, por debajo de la barriada de San José, encontramos las playas más conocidas del Parque. En las Playas de Media Luna, Monsul y Barronal son visibles algunos tipos de "aglomerados" volcánicos, los materiales más típicos de Cabo de Gata, y formas de tipo domo, con disyunción columnar muy marcada. Monsul, perfectamente reconocible por el tómbolo situado en la playa conocido como La Peineta, está flanqueada por su lado izquierdo por una hermosa duna rampante.

San José. Foto:  Grupo J.126

La bahía de Genoveses, cuyo nombre nos recuerda a la flota genovesa que intervino en 1.147 en el asalto de Almería, es una espaciosa ensenada en forma de herradura coronada al sur por el morrón del mismo nombre. La bahía está rodeada por dunas litorales paralelas al mar colonizadas las más interiores por vegetación, y entre ellas, en las depresiones postdunares, hay formaciones de tarayales que alternan con especies altamente especializadas en suelos pobres y salinos.

La barriada de San José debe su nombre a la batería costera erigida en el S.XVIII en el promontorio más saliente de la antigua bahía del Sollarete, hoy desaparecida y sobre cuya base se levantó, en los años setenta, el actual cuartel de la Guardia Civil. Desde este punto pueden vigilarse la bahía de Genoveses y la de San José, los dos fondeaderos naturales y que antiguamente eran utilizados por los piratas que venían a hacer las aguadas a esta zona, muy segura hasta entonces para ellos.

En Los Escullos, El Playaza, San Pedro y Carboneras podemos admirar todavía estas baterías costeras, y entre ellas las torres vigías también levantadas a lo largo del siglo XVIII y que podían comunicarse entre ellas en caso de incursión desde el mar.

Una carretera litoral nos lleva a las distintas barriadas, playas y calas. La Isleta del Moro Arraez, con la Playa del Peñón Blanco, conserva su tradición marinera y nos permite contemplar aún a los pescadores recién llegados del mar y alfombrando las calles con sus redes mientras las remiendan. El pescado y el pulpo, colgados al sol para secar, adornan las fachadas de las casas. Casa que aún conservan las características de la arquitectura tradicional de Níjar. Para evitar el calor del sol tienen anchos muros y vanos pequeños, así como las paredes encaladas en blanco, al igual que la cubierta, esta ligeramente inclinada para evacuar las aguas de las lluvias torrenciales que se dirigen hacia los aljibes, cisternas de agua de las que se servían de agua todo el año, tanto las pequeñas barriadas como las cortijadas.

Pesquero. Foto: J.M. Castro

La barriada de Rodalquilar es conocida por las antiguas explotaciones mineras de oro, que estuvieron en funcionamiento hasta 1966. Esta zona sufrió, junto con los procesos volcánicos, una serie de alteraciones hidrotermales que mineralizaron en plata, plomo y zinc a lo largo de la sierra, pero fue solo en Rodalquilar donde mineralizaron en cuarzo aurífero. Las galerías están cerradas al público, pero podemos visitar el antiguo poblado minero y la zona industrial (hoy, en proceso de restauración por la Consejería de Medio Ambiente para sede de oficinas administrativas del Parque, diversos museos, un Aula de Naturaleza, Jardín Botánico, Vivero de plantas autóctonas, etc ... ). Todavía podemos reconstruir todo el procese de extracción y transformación del oro en base a los restos industriales que quedan en pie.

Desde la barriada de Las Negras a Agua Amarga no hay comunicación litoral por carretera, pero ello nos permite realizar de una de las actividades más atractivas que podemos disfrutar en el Parque: el senderismo. Andar nos permite observar la naturaleza en todo su alcance, ver sus colores, escuchar sus sonidos, caminar junto a los animales, percibir las texturas, distinguir los paisajes... en pocas palabras... formar nosotros mismos parte de ella. El recorrido discurre por un sendero litoral de aproximadamente diez kilómetros. La primera parada ha de hacerse en Cala San Pedro, bahía natural en forma de "medio circo" donde existió un pequeño núcleo de población hasta los años 60, del que aún quedan restos, como las casas, el palomar y las tierras abancaladas. Un pequeño oasis de densa vegetación nos indica la situación del manantial de agua dulce, por delante de la fortaleza del siglo XVIII adosada a la torre vigía del S.XVI.

Continuando el sendero pasaremos por la Playa del Plomo, formada por la desembocadura de la rambla del mismo nombre, en cuyos márgenes se cultivan las "'huertas mediterráneas", que obtienen el agua del subsuelo ayudados por norias y pozos centenarios. Cala En medio es una playa de arena fina de origen calizo. Es una magnifica plataforma de abrasión con formas erosivas sobre rocas blancas.

Agua Amarga es una tranquila barriada costera que ha ido transformando su vocación pesquera en pueblo de servicios turísticos para pasar unas tranquilas vacaciones. Al norte, por la carretera de Carboneras, tomamos el desvío del Faro (S.XIX) y Torre-Batería de Mesa Roldán (S.XVIII), las vistas desde sobre los acantilados calizos de origen neógeno son impresionantes. Mesa Roldán es una formación arrecifal en forma de "muela" debido a la extracción de material para la construcción del Puerto de Carboneras.

Acantilado. Foto: Grupo J. 126

Bajo Mesa Roldán, el Mirador de los Muertos. Por un sendero puede bajarse hasta la playa del mismo nombre, de gran belleza, formada por arena gruesa y grava (pequeñas piedras blancas transparentes lamidas por el mar).

Por encima del pueblo de Carboneras, marcando el límite norte del parque, se encuentra la Playa de Los Algarrobicos, desembocadura del Río Alías, cuyos márgenes también se encuentran, dentro de los límites del Parque Natural debido a sus singulares características. Por un lado es el único cauce con agua durante todo el año y esto da lugar a una flora y fauna diferenciada del resto del Parque. Por otro, aquí se conservan huertas mediterráneas tradicionales y antiguos molinos de agua en las márgenes del rio lo que nos habla de la vocación agrícola de la zona. El río Alías es un interesantísimo paraje para la práctica del senderismo.

Algunas recomendaciones de uso del parque:

· Circula y pasea por los caminos y senderos indicados, no salgas de ellos. · Respeta la cultura, propiedad y medios de vida de la población rural. · Aprende a observar: no está permitída la recolección de plantas, anímales, minerales, fósiles, etc... Usa la cámara de fotos. · Escucha el sonido de la naturaleza y no hagas ruidos innecesarios. · No enciendas fuegos. · Deposita las basuras en los contenedores. · Si fumas, apaga bien los cigarrillos y no tires las colillas , guárdalas en una bolsíta y tíralas al contenedor de basura. · Deja los sitios limpios como te gustaría encontrarlos.

Para más información:

CENTRO DE VISITANTES DE LAS AMOLADERAS: Carretera Almería - Cabo de Gata, 04".50 Ruescas (Almería) Te¡. 950 160 435

CENTRO DE INFORMACIÓN PARQUE NATURAL CABO DE GATA-NIJAR C/ Correo s/n - 04118 San José - Níjar (Almería) Tel. 950 380 299

<enlace_externo url="www.cabodegata-nijar.com">www.cabodegata-nijar.com</enlace_externo> Grupojl26@cajamar-es

Bibliografía

GARCIA RODRÍGUEZ, L.; CASTRO NOGUEIRA, L. ; MIRALLES GARCIA, J.M.; CASTRO NOGUEIRA, H.: Cabo de Gata. Guía de Naturaleza. León, Editora El Olivo. 1998.

GIL ALBARRACIN, A.: Guía del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Barcelona, Editorial GBG,1999.

MANSANET, M.: Guía visual de Níjar y su comarca Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Edita Rosa Osuna & Miguel Sabador. Madrid,1995.

MARTINEZ PORTILLO, A.; MENA FREIRE, M.H.; VINUESA RUIZ, E.: Valores ambientales de Níjar. Edita Instituto de Estudios Almerienses. Almería, 1996.

JUNTA DE ANDALUCÍA. CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE: Plan de ordenación de los recursos naturales y plan rector de uso y gestión. Sevilla 1995.

Índice Boletín 37


Referencias: GRUPO J.126. El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. En PH Nº 37. El Parque Natural Marítimo-Terrestre de Cabo de Gata-Níjar. Sección Información: Patrimonio Histórico Andaluz

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