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Junta de Andalucía Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Consejería de Cultura Logo del Instituto andaluz del Patrimonio histórico
Denominación:

Ráfaga, Media Luna y Corona procesionales. Virgen de la Soledad. Écija. Sevilla.


Datos intervención:

Registro: 90.ORF/02
Anualidad: 2003
Bien: Mueble
Tipo: Metales/Platería
Técn./Soporte: Repujado y fundición
Propiedad/Demandante: Hermandad de la Soledad y Santo Entierro.
Término municipal: Écija
Ámbito geográfico: Sevilla
Titularidad: Privado

Identificación del bien:

Autoría: Damián de Castro
Encuadre crono cultural: Barroco. Rococó (Ca. 1765)

Descripción:

Este es uno de los conjuntos procesionales de mayor envergadura dentro de los de su tipología. Al modo de las dolorosas de Andalucía central, la de la Soledad de Écija porta una ráfaga rematada en rayos o haces de luz en torno a su efigie, una corona de imperiales sobre canasto clásico y una media luna a los pies, todo ello atributos de la pureza de la Virgen María. Encargadas a Damián de Castro, uno de los autores capitales en la segunda mitad del XVIII en el desarrollo del Rococó y sus temas de rocalla, el conjunto alcanza un desarrollo teatral sin precedentes tanto en la capilla como en su procesionar anual: efectismo de volúmenes con abultados relieves de composiciones asimétricas mixtilíneas que hace pensar en iglesias y calles con escarceos de media luz entre curvas y contra curvas de la pieza sorprendidas por estas dimensiones desmedidas. La Ráfaga, generada por una sucesión de potentes rocallas que dan cabida a parejas de querubines que se alternan con tríos, alcanza gran verticalidad gracias a la estructura metálica de anclaje al ropaje de la imagen y a la peana. Se completa con un juego de haces que alternan dos tipos, de un lado los mayores con perfil recto escalonado rematados en una pequeña curvatura mixtilínea; de otro los menores, llameantes por ondulación y rematados en varias puntas sucesivas. La decoración se compone por esa sucesión de rocallas de estilo auricular característico del autor de la escuela cordobesa. La composición de la pieza y la repetición de los motivos de rocalla son una constante manifestada en diferentes volúmenes y cantidades a lo largo de toda la producción del artista cordobés, algo especialmente destacado en su producción astigitana. La Corona presenta una base circular sobre la que se asienta la primera de las partes, comúnmente llamada canasto, formada por una sucesión de rocallas de formas curvas como las de la carcasa de la ráfaga y la media luna. El canasto aparece rematado por una serie de ocho penachos que se prolongan en cuatro imperiales en forma de cruz sujetando en la cavidad resultante tras su unión el globo terráqueo, símbolo de la mayor universalidad de la imagen. Los imperiales son de forma rectangular, compuestos por la típica oreja de rocalla del conjunto y por otros elementos vegetales. El exterior es labrado por lo que la pieza aparece interiormente en mate, con el resultado de la aplicación de las técnicas en esta cara. El globo terráqueo, asentado en el vencimiento de la intercesión de los imperiales (a los que se les aprecia un perfil también en forma de rocalla), no inscribe en su superficie los continentes sino unas bandas con rocallas en su interior realizadas mediante puntilleo sobre el metal. Se remata con una cruz latina en aspas para mantener el ritmo impuesto por la aureola que es la segunda de las partes de esta pieza. La aureola de la corona es plana y simétrica, con unión al canasto en los extremos laterales, conformada por una crestería calada compuesta por la rocalla común al conjunto, en esta ocasión de menor tamaño, más una doble sucesión de rayos o haces de luz. Estos haces de luz se conforman a su vez en conjunto de tres que emanan de nubes (clara reminiscencia de los haces de la ráfaga que parten de querubines asentados en estos fenómenos atmosféricos), alternándose las formas sinuosas con las de bisel recto, presentándose más alargados los centrales que los laterales. La composición de la Media Luna es la recreación idealizada de una sección de un cuarto perfecto del astro lunar. A él se le añade un rostro femenino de perfil en el ángulo cóncavo de la pieza, rematándose en los extremos por dos flameantes estrellas a las que se llega por medio de varias rocallas contrapuestas. A lo largo de la pieza se desarrollan varios signos de la pasión de Cristo en pequeñas cavidades surgidas de la hojarasca y la rocalla. De izquierda a derecha si se aprecia la pieza de frente encontraremos: los dados; la escalera junto a la lanza alargada y la esponja atada a un listón; la corona y los clavos; una espada junto a una oreja diseccionada; la corona con el gallo de las negaciones; las tenazas y el martillo; los látigos.


Otros:

Presenta contraste de autor, escuela y veedor.

Se publicó la intervención en le Boletín PH nº 49 del año 2004, Página 80.


Estudios realizados:

Estudio histórico-artístico


Diagnóstico:

Estado de conservación:

Las obras presentaba pérdida de consolidación estructural, depósitos de polvo y suciedad, focos de corrosión constituidos por sulfuros y óxidos de plata, fracturas, gritas, roturas, pérdidas, deformaciones y numerosas intervenciones anteriores

Intervención:

Actuación:

Los atributos procesionales de la Virgen de al Soledad de Écija constituyen un excepcional conjunto de obras de orfebrería compuesto por: Ráfaga, corona y luna. Cabe destacar las dimensiones del conjunto realizado en plata de ley mediante técnicas mecánicas y de fundición. La gran maestría del autor en la ejecución se pone de manifiesto en la minuciosidad del repujado, lo original de la decoración y en la altura de los volúmenes que llegan a salir medio punto del plano. Las obras se construyen a partir de varias piezas que se ensamblan unas a otras lo que pone de manifiesto la gran habilidad técnica del momento para resolver problemas de tipo mecánico. No son menos sorprendentes los soportes y refuerzos estructurales que presentan la obras, tanto por la diversidad de materiales como por su diseño. Así la luna presenta alma de madera, la ráfaga de hierro forjado y la corona de alpaca. El compendio de propiedades mencionadas hacen de este singular conjunto un ejemplo sin precedentes dentro de la orfebrería andaluza. En el momento de la recepción en el I.A.P.H el estado de las obras era alarmante. No se limitaba a la pérdida de lectura a nivel superficial, las obras sufrían serios problemas de estabilidad provenientes de su estructura. Previo al desmontaje se intuía que la situación a nivel estructural no haría sino confirmar el diagnóstico. Las obras habían sido intervenidas en repetidas ocasiones, fruto de las mismas son: la sustitución de cogidas originales de los rayos de la ráfaga por nuevas de diversos materiales: latón, acero, plata, silicona y en los casos más extremos, el soldado de unas piezas a otras. La reparación de fracturas con estaño y aleaciones de plata con alto contenido de cobre. Incluso el alma de hierro forjado de la ráfaga se intervino eliminando parte del metal tras la rotura del mismo. No menos destacable es el refuerzo construido con un hilo de latón que se añade en el anverso de la luna. Son generales las reposiciones de piezas unas fundidas a partir de originales, como sucede con uno de los laterales de la aureola de la corona y otras cinceladas como ocurre en la Luna. Como problemas menores, tomando como punto de partida los mencionados, hay que señalar las deformaciones de gran gravedad que presentaban todas las obras, las innumerables grietas y las pérdidas materiales. Los criterios adoptados en la intervención siguieron los principios actuales que rigen las actuaciones de conservación-restauración, teniendo como principal objetivo la conservación del original, sin olvidar la funcionalidad de la obra y la necesidad de mejorar sus características estéticas para la correcta lectura de la misma. En líneas generales en la intervención se desarrollaron los siguientes procesos: Estudio y localización de las alteraciones, mapeado y siglado de las piezas, desmontaje, sellado de orificios, recuperación de volúmenes, unión de grietas y fisuras mediante soldadura con liga de plata fuerte, refuerzo y reintegración de las pérdidas de plata mediante soldadura de injertos de plata discernibles del original, limpieza mediante métodos mecánicos y químicos, creación de nuevos soportes de acero que consolidan la estructura de las obras, montaje que en el caso de la ráfaga precisó un nuevo planteamiento que devolviera el ritmo y el orden original a la obra. La intervención se llevó a cabo por un equipo interdisciplinar en el que, además de los responsables de los estudios históricos y analíticos, se ha contado con la presencia de un restaurador especialista en metales y un orfebre.

  • Imagen de la corona tras la intervención. Imagen de la corona tras la intervención.
  • Imagen de la luna antes de la intervención. Imagen de la luna antes de la intervención.
  • Imagen del conjunto formado por la ráfaga y la Luna al concluir la intervención. Imagen del conjunto formado por la ráfaga y la Luna al concluir la intervención.

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