Juan de Arguijo y su época

Biografía del poeta Juan de Arguijo

La casa del poeta Juan de Arguijo

 

Desde mediados del siglo XVI Sevilla, en aquellos momentos una importante y cosmopolita metrópoli a la que llegaba gentes de todos los lugares animados por el comercio americano, se va a convertir en uno de los focos principales del humanismo español. En torno a 1561 el humanista, poeta y dramaturgo Juan de Mal Lara (1524-1571) fundará una academia de poesía que tendrá continuidad durante casi un siglo.

Juan de Arguijo formó parte de esta academia, en el sentido de reunión, de tertulia de amigos que se reúnen para llevar a cabo una empresa común. No tenía “una periodicidad fija, ni actas, ni otros reglamentos” como apunta Vicente Lleó en su discurso de entrada en la Academia de Buenas Letras de Sevilla y, de hecho, la casa de Arguijo debió ser una de las sede de esta tertulia, como también lo fue la del pintor Pacheco o la del III Duque de Alcalá, Fernando Enríquez de Ribera, en la Casa de Pilatos, cuyos contertulios se reunirían bajo las atentas miradas de los moradores del Olimpo, presididos por Júpiter y deleitados por Apolo, como si del propio Juan de Arguijo se tratase.

El programa iconográfico del techo de la casa de Arguijo como el de la Casa de Pilatos fue concebido por Francisco de Medina (1544-1615), personaje que, al parecer, ocupó una posición preponderante en esta Academia sevillana y que fue preceptor del duque de Alcalá. Así, el tema central de uno de los techos de la casa de Pilatos, pintado por Pacheco en 1603, hace alusión al propio Duque, personificado en la figura de Hércules que asciende al Olimpo, con un afán moralizante, como confirman las inscripciones y dedicatoria que ostentan.

Cespedes

fernando de herrera

FRANCISCO DE RIOJA

Juan de Mallara

francisco de Medina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     Pablo de Céspedes               Fernando de Herrera             Francisco de Rioja                    Juan de Mal Lara                        Francisco de Medina

 

En este círculo se encontraba también Pablo de Céspedes (¿1538?-1608), cordobés muy vinculado a esta academia sevillana y una de las figuras más interesantes del humanismo español. Debió participar en la conformación del programa iconográfico de las pinturas, de las que en algún momento, se le ha creído autor material, ya que era también un reputado pintor y escultor, arquitecto y poeta. Es bien conocida su amistad con Francisco de Pacheco, que hace su biografía en el Libro de descripción de verdaderos retratos.

Pablo de Céspedes va a entrar en contacto durante su estancia en Roma entre 1559 y 1570 con Benito Arias Montano, "colosal figura en aquel siglo de gigantes" como lo calificó Menéndez y Pelayo. Esta amistad continuará tras su vuelta a Sevilla en 1584 y será a un contertulio ocasional de la academia sevillana, de forma que reparte su tiempo entre Alajar y el Monasterio de la Cartuja de Sevilla al que legará su fortuna personal tras su muerte, acaecida en 1598.

Otro de los personajes más influyentes en este círculo sevillano será Fernando de Herrera (1535-1597), amigo de Mal Lara y maestro y contertulio de Juan de Arguijo, conocido como el Divino. Considerado por algunos autores como la figura que aglutina a este grupo de poetas, formando lo que se ha denominado la escuela sevillana, cuyo ideario estaría expuesto en el prólogo que Francisco de Medina hace en las controvertidas Anotaciones a la obra de Garcilaso de la Vega.

Rodrigo Caro (1573-1647), autor de la conocida canción “A las ruinas de Itálica”, discípulo de Juan de Arguijo y uno de sus más fervientes admiradores, fue un coleccionista que atesoró una colección de antigüedades. Historiador y poeta, fue amigo del gran Francisco de Pacheco y asiduo visitante de su taller. Fue en el taller de Francisco de Pacheco (1564-1644), donde se configura lo que se ha venido a denominar en palabras de Luis Méndez “el escenario más significativo entre la pintura y la poesía”. Un refugio en el que aquellos poetas y artistas fundieron sus conocimientos y los plasmaron en una serie de obras pictóricas de las que sólo han llegado hasta nosotros las pinturas del techo de la casa de Juan de Arguijo y de la casa de Pilatos, y en las que toma vida la célebre frase de Horacio “ut pictura poesis” que podemos traducir “como la pintura es así poesía” .

 

Benito Arias Montano

Rodrigocaro. Libro de Pacheco

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   Benito Arias Montano                         Rodrigo Caro                              Pablo de Cespedes

 

Pacheco, además de artista, es un mas reputado tratadista. Su Arte de la Pintura está considerado uno de los mejores tratados de pintura. Fue también poeta como prueba su Libro de los Verdaderos Retratos de Ilustres y Memorables Varones en el que cada retrato se acompaña de un poema de elogio.

Ambas obras pueden consultarse en la Biblioteca Virtual de Andalucía.

Como Pacheco y Céspedes, en Juan de Jauregui (1583-1641) se combina el arte de la poesía y de la pintura. Su obra pictórica es conocida en gran parte gracias a referencias del propio Pacheco , que no duda en alabarlo. Son obra suya una serie de grabados que iluminaron la obra del jesuita Luis del Alcázar titulada Investigatio arcanis sensus in Apocalypsi (Amberes, 1619), así como un retrato de Cervantes, del que fue amigo, que no se ha conservado.

Entre sus obras poéticas sobresalen sus Rimas que se pueden consultar en la Biblioteca Virtual de Andalucía

Fue también un buen traductor y es muy conocida la que hace de la Farsalia de Lucano que se puede consultar asimismo en la Biblioteca Virtual Europeana.

Dentro de este círculo de poetas encontramos también a Francisco de Rioja, (1583-1659), protegido del Conde-Duque de Olivares, y que llegará ser bibliotecario de Felipe IV. Durante mucho tiempo consideraron como suyas la canción “A las ruinas de Itálica” y la “Epístola moral a Fabio” aunque más tarde estas obras han sido atribuidas a otros autores del círculo sevillano.

Finalmente y para completar este panorama artístico mencionaremos a Alonso Vázquez (1564-1608), hoy considerado el autor material de las pinturas de la Casa de Arguijo. Es conocida la estrecha amistad con el poeta así como su relación con la Compañía de Jesús. Este pintor desarrollará su actividad en la Sevilla de finales del siglo XVI hasta 1603, año en el que abandona la ciudad para trasladarse a Méjico.

En este enlace puedes completar la información sobre este autor:

http://www.iaph.es/sys/productos/Velazquez/velazquezSevilla/pinturaSevillana/alonsoVazquez.html

El IAPH restauró hace unos años otra obra de Alonso Vázquez, la Virgen del Valle o del Pozo a cuya restauración puedes acceder en el siguiente enlace:

http://www.iaph.es/web/canales/conservacion-y-restauracion/catalogo-de-obras-restauradas/contenido/Virgen_del_Valle_o_del_pozo_santo_Catedral_de_Sevilla


 Vista de Sevilla