El descorche consiste en la extracción artesanal de la capa más superficial del árbol «quercus suber» conocido en España como alcornoque. La «pela del alcornoque» es una actividad silvícola que está mayoritariamente destinada en la actualidad a proporcionar la materia prima, el corcho, principalmente a la industria productora de tapones que se utilizan en los recipientes de vidrio. Otra aplicación industrial, aunque minoritaria, del corcho es la elaboración de paneles exteriores con fines aislantes (acústicos) y o decorativos y distintos tipos de juntas especiales y sellados.
El aprovechamiento de la corteza de este árbol ha sido una actividad vinculada a espacios físicos donde la materia se encontraba en abundancia, es decir en territorios donde ha existido hasta la actualidad una relevante masa boscosa de alcornoques también llamado alcornocales. El parque natural de los Alcornocales es uno de los alcornocales más extensos y mejor conservados de Europa, siendo Alcalá de los Gazules la localidad que mayor extensión posee en el parque. Profusamente dotado de masa arbórea este espacio natural ha tenido un eminente aprovechamiento ganadero en el pasado lejano (siglos XV,XVI XVII) y carbonero en un pasado más reciente (años cuarenta y cincuenta del siglo XX). Desde el primer tercio del XIX el descorche ha ido constituyendo una de las actividades más importantes realizadas en el parque dado las repercusiones en el territorio y el número de personas empleadas a lo largo de la historia en esta actividad.
Es en el segundo tercio del siglo XIX cuando comienza la extracción intensiva del corcho en Andalucía. Los usos anteriores se restringían a la elaboración artesanal de utensilios para la casa (cazos, cucharones, paneas para llevar la ropa a lavar) y sobre todo en la fabricación de colmenas. Se le atribuye a don Pierre Perignon monje benedictino, la fórmula del champan en el sXVIII, este caldo necesita para su conservación taparse con corcho. Una vez popularizado el caldo cerrado con tapón de corcho, el alcornocal francés para 1750 quedará superado por la demanda de este producto, demanda que traspasará la frontera y comenzará a requerir corcho del alcornocal catalán. La fórmula de estos vinos se transmite a Cataluña y coincidiendo con los comienzos de industrialización de la elaboración de tapones, se constata en poco tiempo que los alcornoques catalanes no pueden abastecer la demanda propia y foránea. Ya en 1830 la búsqueda de corcho ha llegado a Andalucía y Extremadura.
Las labores de corchero es un saber difícil de adquirir que sólo se aprende mediante la experiencia transmitida de padres a hijos, de maestro a aprendiz y de muchos años de práctica. En principio el aprendiz opera en una categoría ocupacional de menor complejidad como recogedor. El maestro lo va incorporando gradualmente en las labores de corchero mediante el encargo de pelar un alcornoque en uno de los descansos menores de la cuadrilla tutelando cuidadosamente la operación y a la vista de los demás corcheros que también van apoyando la enseñanza del maestro.
La temporada de las corchas exige a veces que los trabajadores permanezcan en el monte durante quincenas, porque la lejanía del lugar de trabajo imposibilita la vuelta diaria a casa. Es indispensable por tanto en la cuadrilla un cocinero y un ayudante de cocina que montan el «hato», campamento o lugar donde se ubica la cocina y zona de descanso. Las familias de los arrieros se trasladan independientemente de las cuadrillas al lugar donde realizaran su tarea de transporte, los hombres se dedicaran a las labores de arriería y las mujeres a las tareas de logística.
La Cultura del Trabajo generada en Alcalá de los Gazules a partir de esta tarea y asociada a este territorio tan característico está modelada profundamente por el sistema de propiedad y gestión de este espacio.