En la localidad costera de Conil de la Frontera el oficio de carpintero de ribera ha estado estrechamente vinculado a la actividad pesquera. La importante tradición de construir embarcaciones de madera como jábegas, barcas y botes de pesca por artesanos locales esta documentada desde el siglo XVIII, aunque los orígenes de la actividad sean más lejanos en el tiempo. En 1750, según el Catastro de Ensenada, en Conil existían «13 carpinteros de ribera (6 maestros y 7 aprendices) y 23 calafates (12 maestros y 11 aprendices)».
Hasta el primer tercios del siglo XIX, el material básico empleado en la construcción de la embarcaciones pesquera era la madera, principalmente en el casco y la arboladura de las mismas. Progresivamente, la utilización de la madera fue sustituida por otros materiales como el hierro y el acero, y en la actualidad por la fibra.
Muñoz Ruiz, es una empresa local de carácter familiar dedicada a la construcción y reparación naval. Ubicada anteriormente en el puerto pesquero de Conil de la Frontera, y en la actualidad en el polígono «la zorrera», donde construyen mayoritariamente en fibra y en menor medida en madera, debido principalmente a la demanda. Aunque actualmente, la mayoría de los barcos se fabrican con fibra de vidrio, estos artesanos siguen utilizado la madera de buena calidad para la construcción de barcos de pesca. Sus artesanos siguen el método artesanal y tradicional del ¿trazado¿ heredado de sus antepasados y que consiste en construir una pequeña maqueta a escala, de la cual sacan a tamaño real todas las piezas del barco. En la actualidad el método es el mismo, solo cambian algunas de las herramientas utilizadas, por ejemplo, la barrena ha dado paso al taladro o el serrucho a la sierra de calar eléctrica. Debido a lo difícil que es competir en el mundo laboral solamente con la carpintería de ribera, el taller también realiza trabajos de reforma y de restauración de barcos viejos, así como la construcción en fibra de vidrio reforzada con resina de poliéster de barcos, puentes o cabinas de mandos, cerramientos para popa o proa, tambuchos.
Para las embarcaciones se utilizaba eucalipto rojo y desde hace años maderas tropicales, sobre todo iroko y también pino piñonero en las cuadernas, y pino Flandes en el forrado. Según los artesanos, conviene emplear maderas de la zona, ir al campo y elegir lo que necesitas.
Esta empresa trata de de conservar y salvaguardar el artesanal oficio de la carpintería de ribera, aunque este destinada a desaparecer, principalmente por falta de mano de obra y por no ser un oficio altamente rentable en los tiempos de la mecanización y modernización, ya que hablamos de un trabajo puramente artesanal, y por ello lento y laborioso, aunque se intente fusionar con las nuevas técnicas de construcción como el poliéster.
También en la vecina localidad de Barbate, el desarrollo de la carpintería de ribera viene condicionado por el auge de la pesca durante las primeras décadas del siglo XX, surgiendo la demanda de nuevos barcos y el mantenimiento de los mismos. En la zona del puerto viejo aún quedan algunas instalaciones como Talleres Varo, Construcciones Navales de Barbate y la empresa Castillo-López de carpintería de ribera. Aquí son varadas para su arreglo las embarcaciones de las almadrabas del Estrecho.
En la actualidad, los Planes de Puerto de Conil están poniendo en valor la carpintería de ribera, con la formación en el oficio de jóvenes carpinteros en Barbate, que están contribuyendo a la renovación de la flota conileña.