La carpintería de ribera en Coria del Río (Sevilla), artesanía que hunde sus orígenes en la más remota antigüedad, ha sido un oficio que junto a muchos otros, hoy en día desaparecidos o en vías de desaparición, ha estado ligado al río Guadalquivir. Desde el punto de vista histórico, el Guadalquivir ha sido de gran importancia para el desarrollo cultural de esta zona, así como para las actividades pesqueras como fuente de consumo y comercio de los habitantes de sus orillas. En la actualidad, la vocación pesquera de la localidad está casí por completo perdida, conduciendo este declive en las faenas de la pesca a que Coria del Río cuente con una sola carpintería de ribera, único testigo de lo que fue una boyante actividad, con presencia destacada a todo lo largo de las márgenes del rio. Se trata de la carpintería de Fernando Asián García, único superviviente del oficio desde los años ochenta, en principio manteniendo todavía la producción de barcas de nueva construcción, con encargos cada vez más esporádicos, y posteriormente dedicado en exclusiva a las labores de reparación. Sin embargo, tampoco cabe olvidar que la decadencia de las tradicionales carpinterias de ribera comenzó asímismo con la irrupción de la competencia industrial que construye embarcaciones de hierro y acero, además de materiales como el poliéster para las de pequeño calado.
La carpintería de ribera es el oficio encargado de proporcionar a los pescadores su principal instrumento de trabajo: el barco. Así, la denominada «barca coriana» es un barco pesquero, empleado en las faenas de pesca del Bajo Guadalquivir. Su nombre deriva de la localidad sevillana de Coria del Río porque, aunque se ha fabricado en otros lugares, los talleres corianos fueron los que adquirieron mayor fama en su construcción. Por regla general, la estructura de estos barcos esta constituida por una serie de piezas curvadas, las cuadernas, que van encajando en un elemento longitudinal, la quilla, reforzada por la sobrequilla. En el interior del barco, la tilla o alojamiento de la cubierta es uno de los elementos que reflejan claramente las diferencias geográficas según las modalidades de pesca que se pratique. En la fluvial, cuando se realizan salidas sin necesidad de pernoctar, la tilla sirve unicamente para guardar los aparejos y, por tanto, es muy pequeña, mientras que si la pesca ocupa varias jornadas, la tilla sirve entonces de dormitorio con capacidad para varios pescadores, como fue el caso de la tradicional barca coriana hasta la generalización de los motores. Pero, son innumerable los detalles que los carpinteros de ribera construyen en el interior de las embarcaciones: desde la panas del suelo hasta los gurdamares, desde los remos y sus elementos de sujeción hasta el asiento para el motor.
La materia prima base de estas embarcaciones es la madera, siendo la más utilizada el pino principalmente por su resintencia al agua, no obstante para piezas de mayor longitud como la quilla o la sobrequilla, se recurre al eucalipto, si el pino no ofrece las dimensiones requeridas. Esta madera requiere un proceso de curación esencial, de manera que si el proceso de secado durante la curación no ha sido correcto, la madera tiende a defomarse cuando ya se han convertido en piezas del armazón del barco. La madera se suele amontonar en los alrededores del lugar de trabajo de forma irregular, manteniéndose de este modo almacenada todo el tiempo que sea posible. Se prefiere que el pino tenga al menos cuatro o cinco meses de curación y el eucalipto unos cuatro años. Por su parte, la madera destinadad a cubrir los costados del barco y a formar el armazón de la tilla y la cabina, entra ya en el taller en forma de tablones y listones.
En cuanto a los instrumentos requeridos en este oficio, en su mayor parte son de carácter tradicional, comunes a la carpintería ordinaria, si bien presentan algunas peculiaridades propias del oficio e incluso algunos ejemplares son de uso específico del mismo.