La actividad pesquera en la localidad almeriense de Garrucha cuenta con una larga tradición desde sus orígenes. Fuentes documentales atribuyen a su puerto desde el siglo XVI importantes actividades comerciales y pesqueras.
Dentro del sector destaca la pesca artesanal con artes menores. Esta tipología conlleva un conjunto de saberes y técnicas tradicionales que se caracterizan por su respecto a la biodiversidad de la fauna marina.
Las embarcaciones dedicadas este tipo de pesca artesanal no poseen grandes dimensiones y sus capturas no son voluminosas. El calendario está delimitado por distintos ciclos a lo largo del año y cada embarcación decide sus ciclos según la normativa vigente, pues en cada período establecido solo se puede pescar cierta especie de pescado. Durante cada ciclo la embarcación se dedica a la pesca de distintas especies marinas.
La embarcación de los hermanos Quesada emprende el ciclo anual con el período de la Navidad, momento en el que pescan camarón por su buen precio. Durante el mes de enero con motivo de la bajada de los precios pescan merluzas de los 100 m. hasta los 300 m. de fondo. Desde el mes de febrero hasta la Semana Santa pescan salmonetes. Posteriormente pescan pargos con otros artes hasta mediados de junio. Después pescan el pulpo hasta principios de agosto y a partir de este mes comienzan con la merluza hasta octubre, para finalizar con el bonito, la melva y la lecha.
Las artes empleadas en la pesca artesanal son variadas dependiendo del pescado que se pesque. Las más utilizadas en son: los artes de enmalle, en los que se incluyen los artes de fondo y los de deriva, los aparejos y los utensilios.
Las artes de fondo están formadas por redes de nylon rectangulares, las cuales se dejan fondear en el mar de forma vertical para que los peces se enreden en ellas. Los más importantes son el trasmallo y la jibiera.
Las artes de deriva son redes trapezoidales que se calan en el mar sin fondearlos sostenidos en posición vertical con boyas. Dentro de las artes de deriva destaca la bonitera.
Los aparejos son herramientas de pesca formados por un cordel con un anzuelo en uno de sus extremos o veces sin este que sirve para capturar peces. Destacan el palangre de fondo, la majarrera, la potera y la voracera.
Entre los utensilios destacan la nasa instrumento con el que se pesca el pulpo y el rastro, utilizado para la captura de chirlas mediante el arrastre.
Además de la salida al mar, los pescadores de flotas artesanales tienen que reparar sus artes diariamente ya que suelen romperse. Frente al puerto se encuentran los almacenes de estos pescadores en donde se guardan todas las artes y se reparan las nasas y redes.
El último proceso es la comercialización del producto. Todo el pescado que es capturado se vende en la lonja directamente al comprador. Cada embarcación puede vender su pescado en diferentes lonjas.