La Almadraba es un arte de pesca para la captura del atún rojo en su migración anual al Mediterráneo. Esta modalidad de actividad pesquera incluye además de las redes, a un conjunto de embarcaciones dispuestas estratégicamente para capturarlos.

Los orígenes de la captura del atún rojo se remontan a los fenicios quienes establecieron algunas factorías de pescado y en especial de atún rojo por todo el litoral suratlántico y mediterráneo. En la época romana la importancia de la pesca del atún se multiplicó llegando parte de su producción a todo el imperio en forma de salazones y sobre todo de garum, condimento elaborado a base de restos del atún. Desde mediado del siglo XV y durante cuatrocientos años será la Casa Ducal de Medina Sidonia la que explotará de forma feudal y monopolística las almadrabas, con importantes implicaciones en las estructuras socioeconómicas de las localidades donde se calaban. A partir de 1817, esta casa ducal dejo de tener este privilegio de exclusividad, y tras la liberalización, se produce una auténtica explosión del número de explotaciones almadraberas por toda la costa andaluza e incluso en las colonias españolas en las costas occidentales de África.

En 1929 se crea el Consorcio Nacional Almadrabero, que vuelve al monopolio de la explotación de las almadrabas y del procesamiento de los atunes extraídos de éstas. Tras el desmantelamiento del Consorcio por diferentes motivos, entre los cuales la difícil gestión de una empresa de tan grande dimensión y una época de malas temporadas de pesca, se subastan todos los enseres y entran en acción las tradicionales familias de empresarios almadraberos locales, quienes reintroducen un modelo de explotación y gestión de las almadrabas más cercano, tanto a los propios trabajadores como a las localidades donde se calan.
Antonio Sañez Reguart en su Diccionario de las Artes de Pesca Nacionales establece tres tipos de almadrabas: la almadraba de vista o tiro, la almadraba de buche y la almadraba de monteleva, siendo las dos últimas muy similares en su arquitectura, pues se trata de artes de pesca fijadas al fondo con anclas. Las Almadrabas de vista o tiro son las más antiguas. Se trata de un arte activo de captura basado en el cerco y el arrastre desde la orilla. Seis o siete barcas se disponían en la mar formando una especie de arco, en espera de que un vigía desde una atalaya les avisara de la llegada del banco de atunes (de ahí el nombre de vista). Las Almadrabas fijas (buche y monteleva) son unas artes pasivas para la captura del atún. Las diferencias entre los ingenios de buche y los de monteleva son simplemente de tamaño y complejidad del arte. Las de monteleva se calan cuando llega la temporada de atunes y se levan cuando acaba, a semejanza de las de buche, pero a diferencia de éstas, no necesitan de maniobras de superficie para ir conduciendo al pescado mientras que las almadrabas de buche poseen diversos recintos y puertas de redes móviles entre ellos para distribuir los atunes que van entrando y conducirlos ordenadamente a la última cámara, labor que en la actualidad hacen los pescadores los días previos a la leva acompañados o ayudados por buzos. Estas son más eficientes y son las que han llegado hasta nuestros días.
Las almadrabas de buche consta principalmente de dos partes: las raberas y el cuadro. Las raberas son paños de red, calados verticalmente hasta el fondo, cuya función es la de dirigir los atunes hacia el cuadro. La rabera de tierra parte desde la costa hasta el cuadro y la rabera de fuera lo hace desde el cuadro hacia mar abierto. El cuadro estructura una estructura en forma trapeziodal con varios compartimentos divididos en superficie por gruesos cables: cámara, buche, bordonal (sólo en las de mayor tamaño) y copo. El copo es la única zona del cuadro que dispone de red en el fondo, y que se iza hasta la superficie para la extracción del pescado, en una maniobra que se denomina «levanta».