La aceituna aloreña es una variedad del olivar manzanillo, que se cultiva exclusivamente en el Valle del Guadalhorce (Málaga). Se trata además de la única aceituna de mesa, a nivel nacional, que cuenta con el distintivo de Denominación de Origen Protegida, cuyo Consejo Regulador fue creado en 2008. La mencionada Denominación de Origen Aloreña de Málaga sólo acoge la aceituna de mesa, por lo que el aceite procedente de aloreña no tiene D.O.P.
La comarca amparada bajo la mencionada Denominación se incluye dentro del dominio de las Cordilleras Béticas, y más concretamente de la Cordillera Penibética. Y se encuentra delimitada de manera natural por el conjunto montañoso que forman las sierras del Valle de Abdelajis, el Torcal y Sierra de las Cabras al norte, los Montes de Málaga al este, la Sierra Blanca de Marbella y la Alpujata de Mijas al sur y la Sierra de las Nieves, Prieta, de Alcaparaín y de Aguas al oeste, quedando abierta hacia el mar por la desembocadura del río Guadalhorce. De este modo la comarca se transforma en un pasillo que encauza los vientos, dando como consecuencia un clima muy particular, híbrido entre el continental y el mediterráneo, que permite el desarrollo de gran diversidad de cultivos, entre ellos el olivar. Se trata de un olivar de secano, situado en los pie de montes y las laderas de las grandes líneas montañosas que circundan el valle, un olivar típico de montaña en el que las labores de recolección y manejo son bastante complicadas, y que además cumple una doble función: producir olivas y evitar la erosión del paisaje.

El resultado es un cultivo de baja productividad pero, con un producto de calidad inigualable, que lo hace claramente diferenciable del resto de aceitunas de mesa que podemos encontrar en el mercado. Motivo por el que la Aloreña de Málaga es uno de los productos de mayor relevancia dentro de la industria agroalimentaria de la provincia. En lo que refiere a la antigüedad del olivar aloreño en la provincia de Málaga, las fuentes arqueológicas lo remontan hasta época fenicia, habiéndose encontrado numerosas pruebas documentales de intercambios comerciales existentes entre los fenicios enclavados en la desembocadura del río Guadalhorce y los pueblos autóctonos del Valle.

En época mucho más reciente, es Pascual Madoz en su «Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar» (1845), quien deja constancia escrita de cómo las aceitunas «manzanilla verde» de Álora se destinaban en primer lugar al autoconsumo de los aloreños, «llenándose dos o tres orzas de barro para cada casa», y si existían excedentes éstos eran enviados a las zonas colindantes y a la capital de la provincia para que pudieran surtirse durante todo el año, e igualmente se exportaban al extranjero. Dicha información queda ratificada en los numerosos documentos de principios del siglo XX existentes en el Archivo del Puerto de Málaga, que ponen de manifiesto la gran cantidad de kilos de aceitunas aloreñas que se comercializaban desde el puerto hacia ciudades como La Habana, Nueva York, Puerto Rico, Santo Domingo, Curaçao, Colombia, etc. En la actualidad, su principal mercado es el provincial, seguido del Levante y Centro-Norte español, Centro Europa, EEUU y Argentina.Según Barranco y Rallo (1984), la variedad aloreña fue descrita por primera vez por Rojas Clemente en 1815, quien la definió en el Semanario de Agricultura que él mismo editaba para el Real Jardín Botánico de Madrid como «una variedad de frutos de sabor delicado y tierno que se llegaban a poner de color amarillo», destacando además su calidad para el aderezo.