La técnica de elaboración utilizada es muy básica, durante el aprendizaje de la misma han sido totalmente autodidactas y han ido formándose e ingeniando nuevas maquinarias que les facilitan la labor.
En Guadahortuna es muy común que los vecinos cultiven algunas parras, ya sea en el patio de sus casas o en algún terrenillo de su propiedad, dado que el clima es propicio y la uva crece con gran facilidad. Por este motivo, cinco vecinos de la localidad ya jubilados decidieron hace unos siete años juntar el fruto de sus diferentes viñas y aunar esfuerzos para dedicarse a la producción de vino. Entre todos tienen aproximadamente unas quinientas parras de las que vienen a sacar unos mil quinientos kilos de uva por año.
La uva que se cría en la zona es por lo común, una uva blanca que según nos cuentan procede de la Mancha, pero también se cultiva fácilmente una variedad de uva roja, concretamente la tempranillo que está muy extendida y es con la que elaboran el vino; aunque este año 2009 la cosecha se ha visto menguada debido a las granizadas que han caído durante el mes de agosto y septiembre.
El lugar en el que elaboran el vino es la finca de uno de ellos, en la cual existe una viña desde muy antiguo que se dedicaba a la producción de vino. Hace aproximadamente unos cincuenta años todo ese terreno era conocido como la Viña de la Médica, porque pertenecía a una doctora que más tarde vendió las tierras. El actual propietario es conocido como Pepito el del Mármol, puesto que el Mármol es el nombre que recibe la finca.
El vino se obtiene a partir del mosto de uvas tintas fermentado, junto con las partes sólidas de la uva (el hollejo y las pepitas). Durante el primer procedimiento, la pasta resultante del estrujado debe pasar por un proceso de despalillado que consiste en separar el grano del raspón, con el fin de que, durante la maceración necesaria para la toma de color, no se transmitan sabores herbáceos y amargosos de esta parte leñosa del racimo. A partir de aquí el caldo es sometido a distintas fermentaciones, trasiegos, decantados y filtrados hasta conseguir el vino deseado. La principal diferencia del vino tinto con respecto al blanco es que el primero debe fermentar dos veces, mientras que el blanco debe hacerlo en una única ocasión. Es importante también controlar la temperatura pues ésta no debería ser superior a los treinta grados centígrados, al menos durante la fermentación, y es importante además que sea más o menos constante. El lugar reúne las condiciones adecuadas al tratarse de una antigua construcción de sólido muros de más de cincuenta centímetros de grosor.
El clima, el suelo y la calidad de las uvas son fundamentales para conseguir un buen vino, pero no menos importante es el proceso de vinificación. Tanto es así que dependiendo de los procedimientos enológicos empleados en la elaboración, puede salir un mal vino o un gran vino. El vino del Mármol va adquiriendo fama con los años, lo cual es motivo de orgullo para sus creadores.