La actividad vitivinícola ha tenido un papel central en la comarca de la Sierra Norte, concretamente en los términos municipales de Constantina y Cazalla de la Sierra hasta principios del siglo XX, favoreciendo la producción de vino y mosto y contribuyendo sustancialmente a la configuración de un paisaje caracterizado por grandes caseríos construidos próximos al área de cultivo de la vid y organizados alrededor del lagar, espacio que albergaba la prensa de viga para prensar la uva, de los cuales quedan todavía testimonios.
De esta época de auge en la producción aún quedan algunas bodegas y explotaciones familiares que siguen elaborando vino y mosto, combinando los procesos tradicionales con técnicas y procedimientos más modernos con el uso de maquinaria que aceleran los procesos de trabajo y se adaptan a exigencias sanitarias, como la despalilladora, la prensa neumática, la enfriadora y los depósitos de acero, entre otros.
Uno de los ejemplos más representativos en Cazalla de la Sierra en la actividad vitivinícola es la Bodega «Hacienda El Duende», cuyos sus orígenes se remontan entre los siglos XVI y XVII, y cuyo lagar y fincas de viñedos siempre han estado en manos de familiares desde hace seis generaciones, aunque con el tiempo los familiares fueron dejando el campo y la propiedad se fue dividiendo. El actual propietario de la Bodega se quedó con la finca heredada del padre y con el tiempo fue comprando otras finjas de familiares. En 1983 terminó comprando el lagar El Duende y empezó a desarrollar la actual empresa.
Aquí la producción de vino conlleva todo un conjunto de saberes que se inician en torno al cuidado de sus propios viñedos, es decir, tareas como el abono de la tierra, poda, mantenimiento, etc., de los que se extrae una producción anual de catorce mil litros aproximadamente, prosiguiendo con la vendimia y el traslado al lagar para iniciar la vinificación, es decir, el conjunto de procesos a los que se someten las uvas para obtener el vino, siendo la fermentación el proceso más importante mediante el cual se transforma el mosto, solución hidroazucarada de carácter ácido, en vino, solución hidroalcohólica. Generalmente, en las explotaciones familiares la producción se limita al mosto que se consume en familia o destinado a la venta local, mientras que en las medianas y grandes el vino que no se consume joven es almacenado en barricas de madera, generalmente de roble, para envejecerlo y aumentar sus cualidades. En la actualidad, trabajan en esta bodega toda la familia y, para garantizar la sostenibilidad de la empresa, ha diversificado su producción complementándola con la cría del cerdo ibérico y comercialización de sus productos y la producción de aceite, dando cuenta esta última de un modo de subsistencia al que se vio obligado el vitivinicultor en los años sesenta del siglo XX a sustituir sus viñas por olivares ante la baja rentabilidad de vinos en el mercado.
Por otro lado encontramos el Lagar de Franco, en el cual se arrancaron muchas vides y en la actualidad sólo queda un pequeño viñedo con el que se sigue haciendo mosto, aunque ya no se utiliza la prensa de viga y ha sido substituida por una prensa de jaula. El lagar ha estado dedicado a la producción de vino hasta los años sesenta del siglo XX.