La gran producción olivarera existente en la zona desde hace varias décadas ha llevado a que una parte se destine para el consumo de mesa, mientras que el resto se moltura en cooperativas locales para la obtención del aceite. Así, en hogares de diferentes localidades existen numerosas formas de prepararlas para su consumo que responden a la variedad de la aceituna, de ahí que la picual verde es más resistente al enranciado debido a la cantidad de antioxidantes naturales que contiene y no precise de maceración con ceniza, como sí se realiza con la aceituna negra.
En el mes de noviembre, durante la recogida de la oliva, se procede a la selección de los frutos según tamaño y grado de maduración. Para poder consumir las aceitunas es necesario eliminar una gran parte del amargor mediante el «endulzado», pero el procedimiento difiere según el tipo de aceituna.
En el caso de las aceitunas negras, el proceso comienza haciendo tres cortes longitudinales a cada aceituna, bien una a una y a mano con un cuchillo bien afilado o bien introduciéndolas por una tabla de tres orificios que vienen provistos de tres cuchillas por los que se hacen pasar los frutos y caer ya rajadas a un barreño. En el caso de las aceitunas verdes éstas, se machacan sin más con una piedra lisa sobre una tabla de madera para roturarlas.
Las aceitunas negras sajadas (cortadas) o verdes machacadas se meten, por separado, en una tinaja de barro con capacidad para 10- 15 kg con agua y un puñado de sal. El endulzado consiste en sucesivos lavados con agua clara y templada cada día durante al menos semana y media, así como el añadido más frecuente de sal en el caso de las aceitunas negras para evitar que se reblandezcan antes hasta que el agua se torne más clara y no pringosa de aceite. El agua caliente acelera el proceso, pero a más lento sea éste más homogéneo es el endulzado y mayor será el tiempo de conservación luego.
Mientras que las aceitunas verdes no lo precisan por su textura más dura, las negras se endulzan con cenizas de maderas que se vierten en la tinaja con agua y sal, removiendo todo el contenido cada día con una cuchara de madera.Una vez endulzadas, se prepara un aliño de tomillo e hinojos bien picados, se vierte en la tinaja y se esperan unos quince o veinte días para su consumo.
Además del consumo familiar, supone en ocasiones un aporte mínimo a los ingresos del hogar la venta de tarros de aceitunas aliñadas envasados, así como de otras conservas como tomates, berenjenas o alcaparrones.