Miguel Ibáñez, popularmente conocido como «el dulcero de Válor», pertenece a una familia que tradicionalmente se ha dedicado al oficio de confitero artesano. Su padre, abuelo, bisabuelo y tatarabuelo eran expertos maestros confiteros y se dedicaban a recorrer todas las fiestas populares de la Alpujarra para vender sus productos artesanales. Éste, al igual que sus antepasados, elabora todos sus productos totalmente de manera artesanal y sin ningún tipo de conservantes ni aditivos, de forma que guarda todo el sabor casero y tradicional. Los productos que elabora para vender en las fiestas populares son turrón, soplillos, fruta confitada, roscos de varias clases, yemas, bizcochos en almíbar y otros productos. Las recetas fueron heredadas de sus antepasados.
Los ingredientes utilizados para la elaboración de este dulce son boniatos, azúcar en gran cantidad y agua.
Se trata pues de un dulce de fácil elaboración, aunque si que necesita tiempo para su completa elaboración. En primer lugar se le quita la piel de los boniatos y se dejan enteros. Luego se introducen en unas calderas de gran tamaño donde se cuecen con el agua y el azúcar, siendo conocido este procedimiento como «baño en almíbar», realizándose varias veces hasta que el boniato pierda totalmente el agua. Los boniatos se escurren en unas rejillas para que pierdan todo el jugo restante. Al finalizar este procedimiento los boniatos habrán perdido toda el agua y quedarán listos para el consumo.