El ajo colorao también conocido en la localidad de Pulpí con el nombre de «atascaburras», es un plato característico del levante almeriense. Su elaboración y consumo ha estado vinculado a una economía rural y de subsistencia, en la que escaseaban los recursos y había que agudizar el ingenio para lograr una alimentación adaptada a las necesidades del trabajo, principalmente agrícola.Solía consumirse preferentemente durante la primavera, ya que en esta estación las labores del campo eran más suaves que en los meses de verano, y se necesitaba menos aporte calórico que en otras faenas puntuales como por ejemplo la siega que requería de platos más energéticos como el cocido o las migas.
Los ingredientes básicos para su elaboración son patatas, pimiento rojo seco, ajo y sal; y se suele acompañar con tocino, embutidos fritos o bacalao. El primer procedimiento consiste en pelar y cortar las patatas en trozos. A continuación se limpia el pimiento seco de semillas y se cuece junto con las patatas en una cacerola con un poco de sal. Una vez tiernas las patatas, se le añade aceite y se bate junto con el ajo y el comino previamente majados en el mortero. Este plato se suele acompañar con huevo duro, morcilla, chorizo y tocino frito o con bacalao.
Antaño, el ajo colorao se cocinaba en una fuente de barro procedente de la localidad de Níjar de importante tradición alfarera. Los vecinos de Pulpí adquirián este recipiente y otros utensilios domésticos como morteros, lebrillos, vasijas, etc. en un puesto procedente de Níjar e instalado en el mercadillo local de los domingos.
En la actualidad este plato forma parte de la dieta cotidiana de la localidad, debido principalmente a la sencillez de sus ingredientes y su escaso coste económico. Son las mujeres las que habitualmente lo elaboran en los hogares participando en su consumo los miembros de la unidad familiar.