Si bien la torta inglesa es considerada el producto típico de la repostería de Carmona, esta receta parece ser más bien producto del sincretismo cultural. Según los relatos que se han trasmitido hasta nuestros días, el origen de la torta inglesa se sitúa cronológicamente en los años 1882-1885, periodo durante el cual el arqueólogo inglés George Edward Bonsor (Jorge Bonsor para los lugareños) se estableció en el pueblo de Carmona para seguir sus investigaciones en la comarca de Los Alcores. Había en ese entonces, en la plaza de San Fernando, una pequeña pastelería conocida como «La Cana», del apodo de la afamada pastelera que allí obraba, de la cual el arqueólogo era asiduo cliente. La pastelería de la época, fuertemente influenciada por la cultura árabe y limitada al uso de pocos ingredientes, resultaba sin embargo un poco austera. De allí que el arqueólogo ingles, tras tomar confianza con «La Cana», de la cual admiraba la mano maestra, le sugirió de fabricar un pastel con base de bizcocho, tapa de hojaldre espolvoreada de azúcar lustre y canela, y rellena de cabello de ángel, de la cual pronto se volvió adicto. Otra versión relata que «la Cana» fabricaba esta torta cuando Jorge Bonsor llegó a Carmona y que se aficionó tanto a este dulce que diariamente enviaba a su criada a la pastelería quien pedía la torta del inglés. Independientemente de cual haya sido el verdadero origen, la denominación de torta inglesa quedó también después de que el inglés había dejado el pueblo y su fama empezó a difundirse entre los aldeanos.
En la actualidad, la torta inglesa es considerada uno de los productos que simbolizan la cultura gastronómica de Carmona. Su consumo se asocia además al anís, otro producto tradicionalmente elaborado en la localidad.
Los ingredientes utilizados en su elaboración son huevos, harina, azúcar, levadura, mantequilla, cabello de ángel, azúcar glas, canela, sal y agua.
Para elaborar la torta inglesa es necesario preparar dos tipos diferentes de masa. Por un lado, la masa del bizcocho, a base de harina, huevos, azúcar y levadura, y por otro la masa de hojaldre, elaborada con agua, harina y abundante mantequilla. Tras amasar los ingredientes, la masa de hojaldre se introduce en la maquina laminadora, dotada de un sistema de rodillos, mediante el cual se obtienen las delgadas capas que conformarán el hojaldre.
Una vez horneadas ambas masas, se coloca la base de bizcocho, se recubre con abundante sidra y se termina con una lámina de hojaldre sobre la cual se espolvorea azúcar glas y canela.