El bienmesabe es un postre que forma parte de la repostería tradicional de la localidad de Antequera. Este dulce parece tener una procedencia árabe en sus orígenes, pero fueron las monjas de monasterios y conventos de clausura, como son las Carmelitas Descalzas o el Convento de Belén de las Monjas Clarisas; las que continuaron con la tradición de la elaboración de este postre antequerano. Las religiosas clarisas mantienen la fábrica más antigua que se conserva en Antequera, ya que su marca se elabora desde 1859, aunque con la misma receta desde 1635.

Sus ingredientes básicos son: almendras, azúcar, huevos, cabello de ángel y bizcochos.

Para la elaboración del bienmesabe hay que realizar primero el bizcocho de soletilla, muy ligero y suave. Para su elaboración primero se separan las yemas de las claras. Éstas se baten con azúcar y una cucharadita de agua caliente hasta que resulten espumosas y consistentes. Posteriormente se añade la harina y una pizca de almidón de maíz y vainilla. Aparte se montan las claras de los huevos, es decir se baten a punto de nieve, se le agrega el azúcar restante, y se mezclan con cuidado con las yemas. Finalmente se hornea la masa unos diez minutos. Una vez horneado, éste se corta en distintos tamaños, dependiendo de las dimensiones del dulce, y se dispone en los moldes definitivos.

Seguidamente se elabora un almíbar con azúcar y agua y se reserva. Se tuestan las almendras y se muelen, después se pone a hervir el agua con azúcar y se añaden el fruto seco y la canela molida. El resultado es una masa espesa que se introduce en una manga pastelera. En los moldes, donde previamente se han introducido los bizcochos de soletilla, se dispone en primer lugar una capa de cabello de ángel y, ayudándose con la manga pastelera, una capa de la masa realizada. Finalmente el dulce se remata con una última capa de canela y azúcar molida, y se deja reposar en la cámara frigorífica el resto de la mañana.

En la actualidad, las confiterías de Antequera lo preparan como parte de la dulcería tradicional antequerana durante todo el año, aunque suele consumirse especialmente durante las celebraciones festivas.