El trabajo del herrero consiste en dar forma al metal por medio del fuego y del martillo. Una herrería o forja, contiene principalmente una fragua para calentar los metales (normalmente compuestos de hierro), un yunque, y un recipiente en el cual se pueden enfriar rápidamente las piezas forjadas para templarlas. Las herramientas necesarias incluyen tenazas para coger el hierro caliente y martillos para golpear el metal caliente.

En la forja se modela el metal por deformación plástica y es diferente de otros trabajos del hierro en los que se retira o elimina parte del material mediante brocas, fresadoras, torno, etc., y de otros procesos por los que se da forma al metal fundido vertiéndolo dentro de un molde (fundición)

Los herreros trabajan calentando los trozos del hierro o del acero a modelar con instrumentos como el martillo. El calentado se realiza en una forja de propano, gas natural, carbón, leña o coque. También se puede utilizar oxiacetileno o una llama similar para trabajar localizando el calor. En el proceso de trabajo es importante prestar atención al color pues este determina la temperatura y flexibilidad del metal, así cuando el hierro es calentado para incrementar su temperatura, primero se vuelve rojo, luego anaranjado, amarillo y finalmente blanco. Se dice que el color idóneo para el forjado es un blanco-anaranjado.

Las técnicas principales en la herrería pueden ser divididas en: forjado (a veces llamado «esculpido» o «forjadura»), soldadura, recalentamiento y acabado.