La cantería cuenta con una gran tradición histórica tanto en Baeza como en Úbeda. En las últimas décadas se ha experimentado un resurgir de esta actividad motivado por la restauración y rehabilitación de edificios históricos. El volumen de lo construido y la calidad de bastantes de los edificios, tanto en Úbeda y Baeza como en los núcleos próximos a ellas, aseguraron en el pasado la proliferación de numerosos canteros, agrupados por lo común en talleres familiares, cuya fama trascendió los límites de la comarca y de la región.

Así en 1575 la Corporación Municipal de San Clemente (Cuenca) acordaba llamar a un Maestro arquitecto de Baeza para terminar la obra de su Ayuntamiento porque en Baeza «…y en su comarca ay maestros eçelentes». El arquitecto en aquella ocasión sería Ginés Martínez de Aranda. Un descendiente suyo, del mismo nombre, llevaría sus conocimientos a Santiago de Compostela en calidad de Maestro Mayor de su catedral, considerándosele por la crítica «el introductor del Renacimiento en Galicia». Previamente había sido Maestro de las catedrales de Cádiz y Segovia. Baezano era igualmente el capitán Cristóbal de Rojas, arquitecto e ingeniero militar, quien hiciera las Defensas de la ciudad de Cádiz en 1586 y autor de un Tratado de Fortificación, y en el siglo XVII encontramos al también baezano Bartolomé Fernández Lechuga, arquitecto en el palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada y Maestro Mayor en Santiago de Compostela. Pero, sin duda, el arquitecto insigne y extraordinario maestro en el arte del corte de la piedra es Andrés de Vandelvira; sus mejores lecciones prácticas pueden verse en la puerta de acceso a la sacristía de la iglesia de El Salvador en Úbeda, espacio en el que comienza a experimentar con la bóveda vaída: sistema de cubrición empleado casi de forma sistemática por él y que posteriormente trasladará a grandes templos catedralicios (catedral de Jaén) y que será exportado con gran éxito a América (catedral de Mérida, en Yucatán, México). De gran virtuosismo también es la escalera del Hospital de Santiago en Úbeda y la Capilla Funeraria de Los Benavides en San Francisco de Baeza, que aunque desaparecida su bóveda, conocemos su diseño y fórmula constructiva a través del «Libro de trazas y cortes de cantería» escrito entre 1575 y 1591 por su hijo Alonso de Vandelvira.

El volumen de lo construido en Úbeda y Baeza durante el siglo XVI, y el hecho de emplear sistemáticamente una técnica de estereotomía de alta y excepcional calidad en algunos casos, invita necesariamente a la reflexión sobre la importancia de maestros y talleres de las dos ciudades, así como en la difusión que tuvieron. Una difusión que vendría avalada por dos caminos: uno, el de la diáspora de maestros canteros y arquitectos, acentuada en el último tercio del siglo; y, otro, el de los tratados o libros sobre la técnica de la cantería, específicamente, y de la arquitectura, los cuales tendrían una resonancia nacional e internacional reconocida por la historia y la crítica de la arquitectura.