La producción de picón representa un oficio tradicional muy ligado también al carbón y extendido en la comarca hasta hace algunas décadas, donde se aprovechaba la poda de los árboles y la limpieza del monte como fuente energética principal utilizada en el ámbito domestico para calentarse con braseros en el invierno. La elaboración artesanal de picón vegetal se obtiene mediante la combustión de las ramas más finas, principalmente de encina.

La actividad se identifica con un modo de vida y de producción que casi ha desaparecido, y que difícilmente complementa los ingresos. Aunque los mayores comentan la importancia que tenía antiguamente y como al principio iban las bestias y carros por los pueblos, aunque se fueron sustituyendo por camiones. El artesano que realiza el oficio se denomina piconero y está a cargo de todo el proceso, desde el abastecimiento de la materia prima hasta la venta del producto final. El piconero tenía que levantarse todos los días de madrugada para empezar la quema, con restos del suelo: corcova, jara, lentisco, romero, aulaga… Se hacía una vez al día y se dejaba preparado para el día siguiente. Era cuando se vendía ¿a paletá¿. La elaboración de picón se llevaba a cabo en fincas donde daban ¿la pará¿ para poder alojarse con la familia. Sin embargo, con la llegada del gas butano y los calentadores eléctricos su uso se ha ido reduciendo considerablemente, aunque en algunos hogares sigue utilizándose.