La alfarería en Bailén ha sido considerada modo de vida principal y elemento identitario para sus gentes, con un amplio repertorio de familias de alfareros y cacharreros, aquéllos que cargaban las piezas a lomos de sus burros para venderlas por diversas localidades bien en las proximidades o fuera de Andalucía atravesando todo el país. Estos últimos se organizaban en cuadrillas compuestas por el padre, tíos, primos y hermanos, y los ingresos eran complementados el resto del año (desde febrero a agosto) con labores de cuidado de olivares y recogida de aceituna o el trabajo en los mismos tejares. Hoy día, tanto nombres de unos como otros aún perduran en la memoria de los vecinos de más edad, o calles que reciben el nombre de este oficio por el número de artesanos que vivían en la barriada.
Hasta mediados del siglo XX, los procesos productivos en las alfarerías de Bailén eran íntegramente manuales y todas las materias primas empleadas para desarrollarlos eran de origen local. La secuencia de manufactura se iniciaba con la selección estratégica de cerros cercanos a modo de cantera, en los que se planificaba la extracción del mineral de arcilla.
Una de las estirpes alfareras recogidas en los documentos del siglo XVIII y que han conseguido mantenerse y llegar hasta nuestros días es la de la familia de los Padilla. De la relevancia alfarera que han tenido durante siglos esta dos familia, nos habla una orza de la colección de Luis Porcuna firmada por Juan Padilla en 1878. En el alfar Hermanos Padilla Herrera, se sigue trabajando con la materia prima en estado puro, es decir, la arcilla proveniente de la cantera y todo el proceso de preparación se realiza de manera mecánica con maquinaria eléctrica (amasadora y batidora). La arcilla proveniente de la cantera se echa en una coladora donde se mezcla con agua y se bate, con las aspas de la coladora, de forma mecánica de tal forma que se cuela en unos tamices y se deposita la mezcla o barbotina (mediante unos canalones) en un depósito o pozo desde donde se introduce en un filtro prensa que es la máquina que realiza la función de decantación que realizaba el sol en la manera tradicional de preparación del barro mediante las pilas, esto es, quitar la humedad del barro. El barro que salía del flitro prensa en forma de discos o roscos.
La transmisión de la actividad en la alfarería de Bailén se realiza por lo general dentro del ámbito familiar. El artesano de este taller, cuarta generación, aprendió el oficio por tradición familiar, es decir ya desde pequeño entró en contacto con el taller donde le enseñaron todos los procesos y técnicas de la actividad, empezando por las labores menos técnicas como era la preparación del barro o los procesos de cocción como los trabajos de modelado en el torno que son los que requieren mayor complejidad y por tanto los que se aprenden a más largo plazo.
Este taller es conocido por el nivel de producción es estandarizado y seriado pero no alcanza números industriales. Realizan sobre todo cerámica de menaje,decorativa y de jardín. Hay una continuidad en la transmisión de conocimientos técnicos para elaborar preferentemente macetas de variado formato, otras formas populares reconfiguradas como complementos para jardín o nuevos tipos cerámicos con líneas y diseños que no desentonan en entornos domésticos modernos. Sin embargo, la paulatina sustitución de tradicionales piezas de barro (cántaras, tinajas, cazuelas, jarras,..) por plástico y acero inoxidable reduce el uso de la cerámica a lo estrictamente decorativo, entrando en una dinámica competitiva de mercado que requiere de innovación y espectacularidad en el tamaño y forma de las piezas, así como abaratar precios (y costes) para la venta.