Úbeda ha sido históricamente uno de los principales núcleos de producción alfarera de la provincia de Jaén, actividad ésta que hoy continúa destacando dentro del sector artesanal de la ciudad. La existencia en la propia localidad, y en sus inmediaciones, de materia prima apta para la elaboración de cerámica, ha permitido que durante centurias se haya estado haciendo una gran variedad de piezas de uso cotidiano en el ámbito doméstico y en relación con las actividades productivas propias de un contexto eminentemente rural. La producción que se ha conservado hasta nuestros días es, tanto en la forma y denominación de muchas piezas como en las técnicas utilizadas para su elaboración, heredera de la cultura hispanomusulmana, siendo su caracterización fundamental el empleo del vedriado o barniz plumbífero. Tanto es así que en las fuentes escritas los alfareros serán denominados habitualmente como vedriaderos o maestros de vedriado.
En 1936 se mantenían en activo en Úbeda veintiuna alfarerías y cuatro tejares, número que a partir de esta fecha se iría reduciendo progresivamente. La generalización del uso de nuevos materiales (plásticos y vidrio) y la mecanización del mundo rural provocaron la pérdida del carácter de uso cotidiano de la alfarería y el abandono de muchos talleres: tan sólo veinte años después el número de obradores había quedado reducido a menos de la mitad. En la actualidad hay ocho alfares en la ciudad, y en las que se continúan elaborando todas las piezas tradicionales. Tras la necesaria reorientación hacia las actuales tendencias de la demanda, en la que prevalece el carácter decorativo y ornamental, se han sumado nuevas aportaciones técnicas y formales, a la vez que se ha realizado, en algunos casos, un enorme esfuerzo por mantener una producción enraizada en la tradición, recuperando formas antiguas y manteniendo procesos puramente artesanales .Úbeda es uno de los escasos centros alfareros, a nivel nacional, donde continúan en activo hornos de leña de tipo hispano-morisco.
Los orígenes de este taller se remontan al año 1846. En el año 2007 trabajaban dos hermanos que son nietos de alfarero y colaboraba con ellos un asalariado a tiempo parcial. Actualmente solo trabaja una persona, Pedro Hidalgo Góngora, la quinta generación de alfareros de la familia. Es nieto de alfarero (le viene esta actividad por vía materna). Su abuelo, Alfonso Góngora de la Paz, no pudo enseñarle la actividad por motivos de salud. Teniendo clara su vocación desde la infancia, Pedro Góngora, aprendió en su familia, estudió en la escuela de Artes y Oficios de Úbeda y de forma autodidacta. Además de realizar piezas verdes decoradas con esgrafiados y calados, realiza piezas en blanco, azul, etc. domina todo tipo de técnicas tradicionales y colores siendo el engobe su principal técnica decorativa. Realiza también piezas de gran tamaño.Además de la realización de piezas en torno también fabrican materiales de construcción como tejas y azulejos.
Aunque se han introducido elementos mecanizados en el taller como la amasadora mecánica, los motores de los tornos y los hornos de gasoil, el componente artesanal en el mismo es alto ya que la mayor parte del proceso de producción sigue siendo a mano, especialmente todo lo concerniente a modelado y decoración. El artesano representa su cerámica en diferentes ferias de la geografía nacional.