El capirote es uno de los elementos más emblemáticos de la indumentaria que usan los penitentes en el cortejo procesional de la Semana Santa. Con forma de cono invertido, se elabora principalmente con cártón o rejilla y se cubre con una tela que oculta por completo la cara de la persona que lo porta. El historiador sevillano Juan Carreño, en su libro Gran diccionario de la Semana Santa, lo define como «un soporte de hechura cónica, terminado en punta, sobre el que se coloca el antifaz o funda de tela con dos orificios almendrados a la altura de los ojos, para que pueda quedar enhiesto sobre la cabeza del nazareno».
Históricamente esta prenda se ha utilizado con diversos fines. Empleada en sus orígenes por la inquisicion, como forma de humillación pública, para posteriomenteormente integrarse como parte de la vestimenta de los cofrades (nazarenos) que procesionan en las hermandades penitenciales. La primera hermandad que usó el capirote con la forma puntiaguda actual en Sevilla, fue la hermandad de San Juan de Letrán y Nuestra Señora de la Hiniesta (hoy desaparecida) en el siglo XVII.
En Sevilla, los talleres que se dedican a la elaboración de capirotes y a la artesanía cofrade en general son fruto de una trayectoria de un largo recorrido y consolidada con el paso del tiempo. Algunos datan del siglo XIX, como es el caso de la Antigua Casa Rodríguez que es la tienda de capirotes más antigua de la capital, seguida de Al Siglo Sevillano, Casa Rodríguez, El Rincón del Nazareno, la antigua Cordonería Flores , La Casa del Nazareno y ya por último, más reciente como La Casa del Cofrade.
En el taller sevillano Artesanía Rodríguez se llevan fabricando capirotes desde principio del siglo XX, siendo actualmente la resposable Pilar Cumplido Falcón la tercera generación dedicada a este oficio, hija de Victoria Falcón Rodríguez, heredera primitiva de este taller. Pilar lleva trabajando desde los 18 años, adquiriendo los conocimientos de esta actividad de generación en generación, a través de las mujeres de su familia, y heredando las técnicas tradicionales de los procesos de elaboración de esta indumentaría cofrade. Aunque la elaboración de capirotes parece un proceso sencillo, sin embargo presenta diversos elementos claves, tales como la unión del cartón, o el recubrimiento con telas para su reforzamiento y para que se ajuste perfectamente a la cabeza y no se mueva. En este taller se elabora el tradicional capirote de cartón, cosido con hilo antiguo, todo hecho a mano y sin grapas, ademas también se fabrican los de rejilla que son más modernos, más fresquitos suaves y muy recomendables según la artesana para los capirotes altos, así como costales,»morcilla», almohadillas, fajitas, etc. La artesana se siente totalmente identificada con la actividad que desarrolla, hasta tal punto que busca de manera constante no la rentabilidad económica sino la mera supervivencia, empleando para ello ofertas y políticas para la comercialización del productos con la fidelización de clientes y el boca a boca.