De entre las numerosas industrias que se enclavan en Puente Genil, destaca una que le ha reportado reconocimiento internacional, se trata de dulce de membrillo. Su fabricación industrial comenzó a finales del siglo XIX, todavía vinculada a procesos productivos artesanales, pero el número de pequeñas fábricas se incrementó y extendió rápidamente, dando a conocer el nombre de esta por toda la geografía española, siempre vinculada a la carne de membrillo.
En las primeras décadas, la producción de cada fábrica era muy reducida debido a la estacionalidad del membrillo y a los medios limitados de los que disponían. En cierto modo, cada fábrica procesaba la cantidad de membrillo que era capaz de producir, pero dado el número de fabricantes suponía una producción global no mucho menor a la actual.
Con el transcurso de los años y la necesaria mecanización del sistema productivo, solamente aquellas empresas que pudieron o supieron adaptarse a los cambios industriales, que iba imponiendo la progresiva mecanización, fueron capaces de mantenerse en activo. Este es el caso de Sucesores de Lorenzo Estepa Aguilar, Membrillo San Lorenzo, una empresa netamente familiar que, dirigida ya por su tercera generación, ha ido invirtiendo e incorporando las ultimas tecnologías al proceso de transformación del membrillo. Su fundador, Lorenzo Estepa Aguilar, conoció el proceso de elaboración del dulce de membrillo cuando trabajaba como maestro en una cooperativa de Puente Genil. Sus conocimientos, adquiridos por la experiencia lo llevaron a independizarse y a fabricar el producto, primero en Estepa, y, posteriormente, en 1.945, en su localidad natal. Las instalaciones donde en un principio desarrollaba la producción se encontraban en el barrio de Miragenil, actualmente integrado en el casco urbano de la población, y en origen fueron alquiladas pero, más tarde, pudo adquirirlas en propiedad e incluso ampliarlas. Sin embargo las sucesivas legislaciones, que limitaban el desarrollo de actividades industriales en los cascos urbanos, la necesidad de una nueva ampliación de las instalaciones, y la amenaza ocasional de los desbordamientos del río Genil, llevó a sus herederos a tomar la decisión de trasladarse a las afueras de Puente Genil.
En origen el desarrollo de todo el proceso productivo se llevaba a cabo de forma manual, desde la recolección hasta el envasado, lo que suponía la contratación temporal de más de doscientas cincuenta trabajadoras para la fábrica, más los temporeros contratados para la recolección. Sin embargo, el proceso de mecanización que se ha venido implantando paulatinamente desde los años setenta del siglo XX hasta la actualidad, ha supuesto una reducción en el número de trabajadores necesarios, pero a la par ha roto el ciclo de trabajo temporal, asegurando la actividad durante todo el año al menos a unas treinta personas.
Cuando la industria del membrillo comenzó a desarrollarse en Puente Genil lo hizo gracias a la posibilidad de producir un gran tonelaje de membrillos en el área inmediata, sin embargo con el paso de los años la demanda creció y fue necesario adquirir membrillos de otras partes del territorio nacional, principalmente Extremadura y Murcia. Ahora bien, con el descenso continuado del consumo a partir de los años sesenta del siglo XX y el cierre de muchas pequeñas fábricas, la producción local se redujo y actualmente una gran parte de los membrillos proceden de otras partes de España, así como de los países del Magreb e incluso de Argentina, de donde se tienen que importar en barcos frigoríficos, con el consecuente aumento de coste.
Desde un primer momento San Lorenzo contó con sus propias redes de distribución y venta al por mayor, suministrando a minoristas y distribuidores locales de toda España, pero debido al desarrollo de las grandes cadenas de supermercados, actualmente dedica gran parte de su volumen de ventas a estas cadenas, empaquetando sus productos bajo las denominaciones comerciales de dichas empresas, también conocidas como marcas blancas, con un precio menor.
Se distinguen tres variedades básicas del producto, en primer lugar el dulce de membrillo de primera, es el producto más vendido, de un notable color amarillo y muy dulce, se fabrica con una proporción membrillo/azúcar casi del 50/50. A continuación, en cuanto a índice de ventas, está la crema de membrillo, esta posee un color algo más anaranjado y un sabor y aromas más intensos, debido a que la proporción de fruta es cercana al 60%; a diferencia del dulce, para su elaboración se eliminan ciertas partes de la fruta, como el «corazón», con lo que se obtiene un producto más refinado y de mayor calidad. Estos dos productos se comercializan en variedades sin azúcar (que emplea otro tipo de edulcorantes), extra y artesano o normal.
Con un índice menor de ventas, pero un largo recorrido, está la carne de membrillo, se trata de uno de los primeros productos que se comercializaron y el que más se apega a la tradición de la fábrica; se trata en este caso, de un producto que presenta un color rojo intenso y un sabor y aromas muy característicos, producto de una cocción más lenta de lo habitual.
Para abarcar una mayor cuota de mercado se ha ido innovando con la introducción de nuevos formatos, cada vez de menor tamaño y uso más sencillo, así como de nuevos productos. Actualmente existe una variada oferta de dulce de frutas que, empleando como base el dulce de membrillo, incorporan aromas y sabores propios del kiwi, la fresa, el limón, etc.