Los gurullos con conejo es un plato que está incluido en la dieta cotidiana de las familias de esta comarca, aunque también se suele elaborar coincidiendo con algunas celebraciones festivas. Antaño, su consumo estaba asociado con los rituales festivos más significativos. Los gurullos se describen según El diccionario de la Real Academia Española como «pasta de harina, agua y aceite, que se desmenuza formando unas bolitas o granos». Su origen parece ser que se remonta al periodo musulmán, momento en el que determinados platos, cuya base eran los fideos, van evolucionando y sustituyendo aquellos por unas diminutas porciones de masa, semejantes, en tamaño y forma a los granos de arroz. Generalmente son elaborados por las mujeres manualmente, siendo las de mayor edad las que muestran una habilidad especial en la preparación y corte manual de los gurrullos.
Los ingredientes necesarios para la elaboaración de los gurullos son agua, harina, aceite de oliva, sal y azafrán, y para el guiso son garbanzos, conejo, pimiento, tomate, cebolla, guisantes, sal, aceite y azafrán.
Para la elaboración de los gurullos, se mezclan todos los ingredientes y se amasan como si fuera a elaborarse pan. Seguidamente, con la masa resultante se hacen unas cuerdas finas y largas que se dejan reposar sobre una tela de algodón para su secado. A continuación, tras quince minutos aproximadamente, se cortan estas tiras mediante pellizcos con los dedos, resultando diminutos granos similares en tamaño a los granos de arroz. Finalmente, se dejan secar durante dos días antes de su utilización.
Para la elaboración del guiso, en primer lugar se cuecen los garbanzos. A continuación, en una cazuela con aceite se fríe el conejo hasta que esté dorado, momento en el que se le añade el pimiento, la cebolla, el tomate y los guisantes. Cuando el tomate esté frito, se añade el agua y los garbanzos y se deja hervir durante diez minutos, aproximadamente. Se añade el azafrán y, si es necesario, un poco de agua. Finalmente, se van añadiendo los gurullos (un puñado por persona, aproximadamente) y se dejan hervir durante quince minutos a fuego medio, hasta que estén blandos. Una vez retirados del fuego, es conveniente dejarlos reposar un rato antes de su consumo.