La sopaipa, masa frita a base de harina y levadura, muy común en la comarca, aunque con denominación singular, constituye en la Puebla de los Infantes un alimento cuya elaboración y consumo tradicionalmente se asocia a la fiesta de las Candelas del primer sábado de febrero. Tanto la preparación de la masa en hogares como su elaboración junto a las hogueras que se instalan en plena calle, y en torno a las cuales los vecinos se congregan, corre a cargo de mujeres con un reparto específico de tareas. La sopaipa resulta ser una receta poco elaborada en relación al gusto y las posibilidades de consumo de la población, sin embargo su valor hoy en día radica en mantener el vinculo simbólico con el pasado y reforzar la identidad de una fiesta colectivamente muy arraigada, garantizándose con ella la continuidad de dicho saber.
La sopaipa es un plato cuya elaboración constituye una forma de transformar la masa de harina, base de la dieta de jornaleros y campesinos, para una ocasión festiva realzando su gusto mediante la fritura en aceite caliente, procedimiento que no se ha generalizado hasta hace unas décadas. Su elaboración corre a cargo de las mujeres, que se reparten entre ellas las distintas funciones de la preparación, es decir, amasar, estirar y cortar la masa en una vivienda particular, mientras que, ya en el espacio de desarrollo de la celebración, controlan la cocción y la fritura.
Los ingredientes utilizados en la elaboración de este plato son agua, harina, bicarbonato o levadura y sal.
EL primer procedimiento consiste en la elaboración de la masa, mezclando para ello la harina con el bicarbonato, se dispone «a castillo» sobre una mesa y se amasa a mano con agua caliente, en la cual se ha disuelto previamente la sal. Una vez obtenida una masa homogénea y elástica, se separan pequeños trozos que se estiran con un rodillo de madera hasta lograr una masa ovalada «muy finita, muy finita» o se estiran discos más grandes de masa que se cortan en recortes rectangulares.
La fritura de la masa se realiza poco antes de su consumo. Durante la fiesta se calienta el aceite en una sartén honda, puesto directamente en el fuego o en un fogón a gas. Cuando el aceite está muy caliente, se ponen a freír los recortes de masa, dándole vueltas hasta que se pongan dorados por ambos lados y se consumen a continuación. Generalmente son dos las mujeres encargadas de la fritura, una controlando la cocción, manteniendo el fuego constante para que el aceite no se queme, y otra abasteciendo los recortes de masa y colocándolos en el aceite caliente.
Antiguamente, éste era el único alimento del comensalismo festivo. A partir de las primeras décadas del siglo XX se empezó a acompañar la sopaipa de chocolate caliente, tradición que se sigue manteniendo en la actualidad, a pesar de que hoy en día durante la fiesta se consume una gran diversidad de alimentos y bebidas.