La elaboración de queso de cabra es una actividad muy extendida en esta zona de abundante ganadería de cabrito de Lubrín, favorecido la proliferación de la creación de una fábrica en la localidad, aunque estuvo escaso tiempo en funcionamiento. La leche de cabra se ha utilizado en las casas para la elaboración de quesos para el consumo propio con la leche del ganado criado en la zona, cuajo natural y pleitas de esparto para darle forma.

Para la fabricación de queso fresco de cabra es necesario, en primer lugar, disponer de leche fresca o recién ordeñada. Una vez filtrada la leche para eliminar las impurezas, se coloca en un recipiente e, inmediatamente después, se le añade el cuajo, se remueve y se deja reposar (fermentar) durante dos o tres horas, siempre al abrigo del fuego. Cuando la textura de la mezcla es similar a la del flan, se le añade agua previamente calentada, se remueve y se deja reposar de nuevo durante unos diez o quince minutos. A continuación, se comienza a prensar la leche con las manos hacia el fondo del recipiente hasta conseguir una masa con forma de bola, que ya se puede colocar en la quesera para darle forma.

La quesera y la pleita (cinta de aproximadamente un metro de largo y quince o veinte centímetros de ancho, fabricada en esparto) son los únicos instrumentos empleados para conseguir la tradicional forma del queso. La bola de queso, que se extrae del prensado, se introduce en la pleita o molde y se deja descansar sobre la quesera. Colocado en la quesera, hay que ir añadiéndole por encima agua caliente con un cazo, ejerciendo al mismo tiempo presión con las manos sobre el preparado. Esta operación hay que realizarla dos veces para que el queso tome la forma deseada por ambas caras, y se deja reposar durante diez minutos. Ya compactado el queso, se despoja de la pleita y se introduce en un recipiente con agua fría y sal, donde se mantendrá el tiempo deseado por el/la quesero/a, según el punto de sal perseguido. Terminado este procedimiento, el queso está listo para ser degustado.

La extinción de gran parte de la actividad agroganadera, como medio de subsistencia de la población de este municipio, ha condicionado que aunque la gran mayoría de la vecindad conozca el procedimiento de elaboración de este producto se haya abandonado esta actividad. La venta de leche a la cooperativa y de la venta de la carne de cabrito, que se ha convertido en un producto con denominación de origen muy solicitado en el mercado.