El piñonate es una masa que se fríe como si se tratara de churros, y que en Linares se denominan «torcías». Es tradicional realizar la rifa del Piñonate en la mañana del Domingo de Resurrección. En este momento, la Hermandad Sacramental, que es la encargada de organizar este acto, realiza una gran rifa no sólo de las figuras y decoraciones realizadas en piñonate sino también de otros lotes que incluyen embutidos, cuadros, tartas y otros dulces típicos de estas fiestas donados por los vecinos.
Para la elaboración del piñonate, se baten los huevos y seguidamente se empieza a echar harina en ellos, cuando no se pueda batir más, la pasta que queda se amasa con las manos, añadiéndoles medio vaso más bien pequeño de aceite. Después, cuando la masa es parecida a la del pan, se hacen unas tortas pequeñas con un poco de esta masa y se cortan, del mismo tamaño que las almendras, y se fríen en abundante aceite que debe estar muy caliente. Una vez conseguida la masa frita, se echa en un recipiente, y se le añaden ya rasurados los piñones, la canela y el sésamo ligeramente tostados, y los puñados de harina según los comensales. Más tarde, en un recipiente se pone a hervir la miel, que estará en su punto si al echar un poquito en un plato con agua fría es posible formar una bola blanda. Para terminar, se mezclan los ingredientes que estaban en el recipiente y se les agrega la miel, revolviendo bien el conjunto, y cuando está todo bien mezclado, se mojan las manos en el vino y se van haciendo las piñas, antes de que la masa se enfríe.
Además del Domingo de Resurrección, las mujeres de Linares de la Sierra, también se reúnen para hacer el Piñonate en las fiestas patronales de Santa Ana.