Uno de los aspectos que definen la comarca de la Sierra de Huelva es su importante zona de dehesa, y el conjunto de actividades vinculadas con este ecosistema. En este sentido adquieren relevancia todo lo relacionado con el engorde y crianza del cerdo y su posterior sacrificio. Aunque en los últimos años, las matanzas del cerdo en el ámbito doméstico ha perdido importancia en detrimento de los mataderos industriales, siguen formando parte de la forma de vida de este territorio serrano.
Entre los preparativos de una matanza en el ámbito doméstico podemos incluir el previo acuerdo de los familiares y vecinos más allegados para concertar la fecha en la que puedan asistir todos para colaborar en la tarea. Uno o dos días antes de la matanza se sacan los enseres y cacharros necesarios para llevar a cabo el sacrificio del cerdo y los procesos de producción de alimentos. Entre los instrumentos utilizados se encuentran vasijas, embudos, pinchos, calderos, palas de madera para remover, sartenes, cazos, paneras, lebrillos, máquinas de picar, cuerdas para anudar las tripas y otros.
Durante el sacrificio los principales protagonistas serán los hombres, que sujetarán al animal y entre ellos el matarife. Sobre una mesa, y después del sacrificio del cerdo, el matarife se encarga de despiezar al cochino. El siguiente paso lo constituye el troceado y el picado de la carne. Después con un hacha, se saca el espinazo procurando que no se rompan los lomos, las cabezas de lomo, los solomillos, las mantas de carne y las paletillas y jamones. Finalmente se sacarán otras piezas de carne que junto con otras más magras pueden utilizarse para el embutido.
Los procedimientos se orientan en función de dos técnicas principales: el embutido y el salazón como fases previas a la curación de las carnes. El primer paso para el embutido es la selección y el picado de las carnes (limpieza de las tripas y preparación de especias y adobos). La fase de aliño constará de las mezclas que se hacen en los lebrillos de las carnes, las grasas y las especias. Tras el macerado de los aliños se pasará al embutido o llenado de tripas para hacer los chorizos o morcillas. La curación comenzará cuando éstos se cuelguen del techo.
Mientras se preparan los embutidos se preparan las carnes, las grasas, los huesos, que requieren otro tipo de elaboración, como por ejemplo los salazones de los jamones, el corte de huesos para cocinar, picado de tocinos para mantecas, etc.
Mientras se llevan a cabo estos procesos, se alternan los momentos de trabajo con otros de descanso. En estos últimos es habitual que tanto hombres como mujeres compartan plato y bebida.