El territorio de la comarca de Los Pedroches se caracteriza por una zona de sierra que no supera los mil metros de altura, donde se alternan escasas áreas de matorral con plantaciones de olivares. La elevada pendiente del terreno limita en gran medida la productividad agraria de la zona, ya que el trabajo de recolección se realiza en condiciones realmente difíciles y lentas, por lo que es necesario el empleo de mulas ante la imposibilidad de utilización de tractores u otras máquinas.
Así, uno de los oficios tradicionales encontrados en Pozoblanco asociados a la plantación olivarera, caracterizada por un rendimiento escaso (en torno a los 13 kilos por árbol) debido a la baja calidad de sus suelos, así como la disminución del tamaño de las fincas como consecuencia de la división por herencia, es el del cuidado del olivar siguiendo procedimientos tradicionales de arado romano con el gubio de palo utilizando animales, tala y limpieza de olivos y recogida de aceituna mediante vareado y su transporte por arriería.
En el cultivo del olivo en la zona descrita, el «gañán» es la persona encargada de la yunta que todavía hoy en día sigue empleando el arado. Antiguamente era bastante habitual la figura del gañán en esta zona, hoy en día sólo quedan dos o tres personas que puedan realizar esta labor, una de ellas en Pozoblanco, municipio que cuenta con mayor número de olivos.