El término jábega hace referencia a un arte de pesca de red de tiro y también a la embarcación pesquera en donde se practica dicha técnica. Conocida también como «boliche» o «echar el copo», se caracteriza por realizarse desde la playa, introduciendo el arte (red) o «copo» en el agua con la jábega, dejando un extremo en tierra. La barca se introduce unos doscientos metros mar adentro, llevando consigo el otro extremo del cabo de la red. Ésta se extiende en la mar y, una vez ha calado la jábega, vuelve a la playa y arrastra la red, tirando y amarrando desde el extremo en la playa los pescadores. Una vez el copo esta echado, el «chicote» (hombre que está en la playa con los extremos del arte) empieza a «tirar la traya». Esta parte del proceso se realiza normalmente con hombres pero en alguna parte se ha realizaba con el arrastre con bueyes. Las personas que participan habitualmente son tres en la barca (el remero, el que echa la red y el patrón que maneja y cuenta los corchos que van soltándose a la mar), dos personas en la playa que tiran el arte, («chicote»). La red o «arte» que se utiliza en esta técnica tiene diferentes partes. De ellas la parte final donde se atrapa el pescado tiene el nombre de «copo», parte más ciega (con el agujero de la red más pequeño) y que da el nombre a la técnica de «echar el copo».
Junto con esta técnica, en la zona se practica el «sardinal» o «trasmallo». Técnica considerada arte menor, como la jábega, está actualmente prohibida. Se realizaba al alba, o prima, y se instalaba una red en la mar, que se dejaba para posteriormente recogerse. El arte o red del trasmallo se pone en perpendicular a la costa y consta de una parte central ciega y dos paralelas que atrapan a la sardina. Se instalaba en la mar quedando en vertical y sirviendo de barrera al paso del pescado que queda atrapado entre las tres redes de las que consta.
Estas dos artes han sido substituidas en los años ochenta del siglo XX con la introducción de las embarcaciones a motor por el arrastre y el cerco o «traíña» (artes mayores ambos) que, junto al palancre y la pesca de pulpos con cántaros, se llevan actualmente a cabo.
Por su parte, el cerco o «traíña» es una pesca de arte mayor que se realiza de noche y con dos embarcaciones en alta mar, el bote lucero (bote que, una vez rodeado por el arte y encendiendo la luz, atrae a los pescados) y una embarcación mayor (que funciona con gasoil y es la encargada de recoger el arte y con ello el pescado). La malla de la red es uniforme y en la parte inferior tiene las anillas, que son las que con el peso desplazan la red hasta el fondo, quedando cerradas como si de una bolsa se tratara. En la parte superior de la red están amarrados los corchos (hoy de plástico y antes de cristal) que flotan manteniendo la red en la parte superior. El bote lucero se coloca en el centro de un punto donde se ha observado que hay un banco de pescados. La embarcación mayor lo rodea a la vez que se tira la red rodeando el bote lucero, quedando con ello éste en el interior del círculo dibujado por la red. Una vez se tira, se cierran las anillas que quedan en el fondo de la mar, quedando la red a modo de bolsa.
Dependiendo de tipo de pesca los procesos que se desarrollan son cambiantes. En este sentido, entendemos que es relevante describir aquellos procesos relacionados con lo que se entiende era la técnica tradicional. Otras técnicas, como el arrastre, el palancre y el cerco son relativamente recientes y dependen de la introducción de embarcaciones más potentes que introducen, con ello, un modelo de pesca intensiva donde las personas que se embarcan no por ello son conocedores del oficio en toda su complejidad. Uno se los elementos que reflejan esta nueva realidad es que anteriormente una persona que embarcaba debía saber remendar las redes, y hoy es un hecho poco común.