La atividad apícola consiste en la búsqueda de zonas de mayor floración por medio de la trashumancia de colmenas, la recolección o retirada meticulosa de los panales de miel de las colmenas y la extracción de la propia miel elaborada por las abejas como aporte alimenticio al resto de la población del enjambre. La labor de recolección y extracción de miel estaba muy extendida en la sierra, ya que ciertas plantas como el brezo o jara no segregan néctar suficiente a menos de 600m de altitud, y se llevada a cabo para la obtención de unos ingresos que complementaban tradicionalmente a los de otras actividades. Antaño, durante el invierno las colmenas de corcho eran trasladadas a climas más benignos, permaneciendo allá desde noviembre hasta mayo. Los desplazamientos se realizaban en carro o en burro, amarrando un par de colmenas de corcho a los costados de éste, y durante la noche con el fin de no alterar las abejas. Cuando las colmenas retornaban al pueblo, se volvían a colocar en los lugares de costumbre a fin de captar las mejores floraciones adecuadas a la estación, lugares que eran bien identificados por las gentes del pueblo para la ubicación de colmenares con topónimos que hoy día permanecen, como por ejemplo la zona Las Colmenillas en Baños de la Encina. la producción de miel es una actividad que en el recuerdo es valorada por los habitantes especialmente por su vinculación con la naturaleza, como forma de aprovechamiento máximo de los recursos ecológicos por parte del ser humano.
En pueblos como Baños de la Encina los apicultores se reducen a dos (padre e hijo), aunque existan zonas proclives para el asentamiento de colmenas y las utilicen apicultores de otras zonas, de otras localidades como Santa Elena que cuenta con un total de cinco o seis personas. La meticulosa normativa para la creación de naves de extracción en cuanto a acondicionamiento del espacio y maquinaria homologada lleva a muchos apicultores a reducir la recolección anualmente y a una extracción en sus propios hogares, por lo que la venta se reduce al ámbito familiar y más próximo. En ocasiones, son los mismos particulares los que ofrecen sus fincas a los apicultores para que con esta labor se contribuya a la polinización de los campos.
Con motivo de ferias locales, el Centro de Interpretación de Baños de la Encina abre sus puertas y una sala dedicada a la apicultura, en la cual el apicultor describe todo el proceso de recolección y extracción mediante paneles y utensilios propios para, a continuación, llevar a los asistentes a su colmenar y ver in situ el proceso de elaboración de la miel.