El Domingo de Ramos tiene para los cristianos una connotación especialmente festiva, de marcado carácter popular y religioso, y lleva asociado el uso de las palmas, u hojas de palmeras datileras, y de las ramas de olivo, cuyos participantes portan para ser bendecidas. Las ramas de olivo sustituyen en la comarca de los Montes de Granada, en general, a las palmas blancas, por ser bastante más económicas y fáciles de conseguir. Sin embargo, la simbología de protección le está igualmente asociada. La palma blanca es un producto que se ha ido extendiendo por todo la geografía nacional procedente de Elche, quienes se diferenciaron del resto de los lugares y de la misma Jerusalén, en la cual al Cristo se le recibe con la más común palma verde.
El uso de palmas es una muy antigua costumbre que ha dado lugar a una artesanía popular muy barroca, el rizado ornamental de palmas para el Domingo de Ramos, que abarca desde el adorno de la propia palma hasta la realización de distintas figurillas de animales, jarrillas, campanitas y piñones para uso y disfrute de los más pequeños. Es un trabajo realizado casi exclusivamente por mujeres y de elaboración totalmente artesanal. Para conseguir la palma blanca, la palmera debe sufrir un proceso que consiste en ocultar las hojas nuevas de la luz solar a través del llamado «encaperuzamiento», con la intención de anular la fotosíntesis y que el resultado sea el blanqueamiento de las hojas y, por tanto, la palma blanca en lugar del dátil.