Las salinas son lugares donde se produce sal mediante el proceso de evaporación de agua salada, de manera que el líquido se volatiliza por la acción del sol y del viento, cristalizando y el cloruro sódico. El proceso consiste en llevar el agua desde el nacimiento natural, donde aflora el manantial, hasta la extensión donde están construidas las pozas, lugar donde deposita la sal. El agua se conduce hasta estas pozas pasando por distintos depósitos y conductos, con el propósito de que la temperatura vaya aumentando para aligerar el proceso de evaporación. Primero el líquido pasa a unos lagos o calentadores, hasta que es conducido a la cabecera de la salina o a un canal poco profundo, desde el que se distribuye el agua salada a las pozas, entrando directamente mediante la apertura de las compuertas. Una vez que la sal ha «cuajado» se recolecta y se deja secar.

En Prado del Rey se encuentran salinas de interior que han sido tradicionalmente modeladas por la acción del hombre, como es el caso de las Salinas de Raimundo, en la cuales se produce sal mediante un sistema de aprovechamiento de fuentes naturales de aguas salinas, siguiendo procedimientos tradicionales.