Las actividades relacionadas con la extracción de sal están estrechamente relacionadas con la importancia de la industria pesquera y la derivada de los salazones que demandaban una importante cantidad de este producto. Son pocas las salinas artesanales que se siguen explotando actualmente. En la mayoría de los casos, las salinas han pasado a desarrollar actividades acuícolas, piscifactorías, que suponen una alternativa a las pesquerías tradicionales.
La extracción de sal en Isla Cristina se remonta a la época romana, tradición que se ha mantenido hasta nuestros días debido a la actividad industrial característica de la zona: la conservación del pescado en salazón. El depósito de sedimentos aportados por el río Carreras, unido a la fuerza de las mareas, ha originado un conjunto de marismas mareales y la formación de esteros, canales y llanuras fangosas que ocupan la franja costera. Como prueba del desarrollo del sector, existe constancia, según el Club Ayamontino de Arqueología e Historia, en «Origen y Evolución de Ayamonte siglo XIII», que en 1704 la crisis económica que sufre España, a consecuencia de la Guerra de Sucesión, se agrava con el sostenimiento de los precios de sal, en las salinas del Duque (Punta del Moral) y las salinas de Isla Cristina. En esta última localidad, la extracción de sal alcanza su punto álgido durante el siglo XIX y mediados del siglo XX, destinada a una floreciente industria conservera, llegando a ocupar las salinas un treinta por ciento del territorio de la marisma.
Las salinas costeras de Isla Cristina, que gestiona la empresa Biomaris, se encuentran situadas en el Paraje Natural que ocupa la marisma entre el municipio y el Pozo del Camino. Esta salina está en funcionamiento desde 1955, cuando aún existían diecisiete salinas en Isla Cristina y Ayamonte. La producción entonces iba destinada la mayor parte a la industria del salazón y otra se exportaba en lebrillo de cerámica a Alemania destinados a la industria cosmética de cremas y jabones. La actual empresa gestora de la salinas, herederos de Manuel Gómez Rodríguez, continúa con la extracción de la sal que se realiza de manera artesanal y cuenta con una producción anual de aproximadamente trescientas toneladas de sal marina con un ámbito de comercialización que traspasa el marco de la comarca de la Costa Occidental de Huelva.
En las salinas el agua de mar de Isla Cristina pasa por una serie de recintos estancos, de menor a mayor nivel de profundidad, por los que el agua del mar va pasando de uno a otro por la gravedad del desnivel, por caída natural, durante el cual va alcanzando cada vez mayor concentración salina hasta que, por saturación, cristaliza. El espacio de las salinas está delimitado de un perímetro mediante la construcción de un muro muy resistente creado con piedras y fango, protegido por las conocidas en Isla Cristina como «saperas», plantas salicornias, que colaboran en el objetivo de aislar toda la superficie de producción de la influencia del mar.