La talla religiosa en madera es uno de los oficios de mayor tradición en el municipio de Priego de Córdoba. Consiste en embellecer mediante ornamentación el mobiliario religioso, como es el caso de los pasos y tronos de la Semana Santa, además de retablos de iglesias y templos, mesas de altar o enseres de las cofradías. La modalidad de talla que se realiza en los talleres de Priego de Córdoba es la barroca granadina, dada la cercanía e influencia histórica de esta ciudad, siguiendo los cánones y los modelos para la elaboración de objetos, altares, muebles, tallas y cornucopias que se conservan en las casas e iglesias de la localidad.
Durante los siglos XVI y XVII se alcanza el máximo esplendor de este oficio con el auge de las producciones barrocas, pero el oficio entra en decadencia a finales del siglo XVIII, comenzando en muchas localidades andaluzas a renacer nuevamente a mediados del siglo XIX, debido al impulso que alcanzan las hermandades de penitencia y a la vuelta al estilo barroco. La escuela de tallistas de Priego de Córdoba está formada, entre otros, por los hermanos Sánchez de Rueda, por Juan de Dios Santaella (1728-1802), autor de la reforma integra de la Iglesia de la Aurora, por Francisco Javier Pedraja (1736-1817), su sucesor y autor del Sagrario de la Iglesia de la Asunción, o por Remigio del Mármol, cuyo estilo se ha mantenido en los talleres artesanos hasta nuestros días.
Hoy día existen en Priego de Córdoba varios imagineros, tallistas y doradores que continúan con el prestigio heredado del siglo XVIII. Uno de ellos es situado en la Calle Santa Teresa de Jornet, en pleno casco urbano y en el cual se llevan a cabo las especialidades de la talla con yeso, madera o piedra, la imaginería con su dorado y policromado y la restauración.
En la realización de la ornamentación, como es el caso de los tronos o pasos de Semana Santa, en el inicio de la producción de la obra el tallista realiza los planos de la estructura o armazón del trono o paso, los cuales entregará al carpintero para su realización. La madera más utilizada es la de cedro. Sobre ésta con papel calco el tallista sitúa el dibujo que se va a tallar. Utilizando diferentes tipos de gubias, comienza la primera parte de la talla que es el «desbastado», consistente en modelar o sacar las formas y decorar la madera.
Con la técnica del «embonado» se van sacando diferentes volúmenes. Se van pegando trozos de madera, teniendo en cuenta el hilo de ésta. El grosor que las tallas llegan a alcanzar en los respiraderos y canastillas de los tronos o pasos hace que los detalles de la decoración se hagan aparte y, posteriormente, se peguen al conjunto de la talla. Seguidamente, se lleva a cabo el «limpiado», que perfila, marca las siluetas y realiza la talla de los pequeños detalles. Por último, se lleva a cabo el «refinado», donde el tallista va eliminando las pequeñas irregularidades, al mismo tiempo que conserva el brillo propio del corte de la gubia en la madera. La terminación de la obra se realiza con barnices o con dorado que realiza el propio tallista en algunos casos. El acierto en la elección de las gubias y la fuerza del golpe con la mano o el martillo, el ángulo de entrada y el sentido de los hilos de la madera son aspectos que reflejan la técnica del tallista y da personalidad a su obra.
Actualmente la tendencia se encamina a la realización de imágenes religiosas y a tronos procesionales, además del pequeño objeto decorativo, en vez de ir dirigida a la arquitectura y al retablo, proviniendo la mayor parte de los encargos de cofradías y hermandades que están en un proceso de renovación de andas, tronos y canastillas.