La actividad vitivinícola ha tenido un papel central en la comarca de la Sierra Norte, concretamente en los términos municipales de Constantina y Cazalla de la Sierra hasta principios del siglo XX, favoreciendo la producción de vino y mosto y contribuyendo sustancialmente a la configuración de un paisaje caracterizado por grandes caseríos construidos próximos al área de cultivo de la vid y organizados alrededor del lagar, espacio que albergaba la prensa de viga para prensar la uva, de los cuales quedan todavía testimonios.

La importancia de los caldos de esta zona es documentada desde el período musulmán. El auge que alcanzó el cultivo de la vid impulsó además el surgimiento de numerosas fábricas para la destilación de anisados, como forma de aprovechar los excedentes de la producción vinícola. Será a fines del siglo XIX, tras la llegada de diversas epidemias, cuando el cultivo de la vid entra en una profunda crisis, mermando la producción hasta el 50% de su volumen y afectando mayoritariamente a los pequeños propietarios. Los cultivos de la vid serán paulatinamente remplazados por el olivar, que si bien no se impondrá como monocultivo estricto, suplantará la importancia de la vinicultura para la economía local. A pesar de que hoy en día el viñedo represente un cultivo marginal, existen en el territorio pequeñas bodegas y, en menor medida, explotaciones familiares que han apostado por perpetuar la larga tradición vitivinícola de la zona, procurando respetar las técnicas tradicionales de producción de vino y complementándola con la introducción de técnicas más modernas.

Una de estas explotaciones es la Bodega La Margarita, nueva empresa familiar que busca recuperar el patrimonio enológico de la zona, quedando al mismo tiempo abierta a experimentar con nuevos productos. Cuenta, anexos a la vivienda, con un lagar y el viñedo que pertenecía antiguamente al Pago el Zancudo, el cual reunía diversas finjas por una extensión de más de cien hectáreas. Allí se instaló la Bodega Márquez, que luego fue adquirida por otro vinicultor, hasta ser comprada por el actual propietario. Restaurado el inmueble y reparada y adquirida maquinaria, hoy día se encarga de la producción de mosto desde el cultivo de viñas, vendimia y prensado y fermentado del vino para su comercialización a nivel local.